El 20 de mayo de 1990, Los Prisioneros publicó Corazones, un disco que transformó el rumbo de una de las bandas más influyentes de la música chilena.
Con apenas nueve canciones, el grupo dejó atrás el sonido más crudo y político de sus primeros trabajos para apostar por sintetizadores, letras íntimas y una producción mucho más sofisticada.
Canciones como Tren al Sur, Estrechez de Corazón y Corazones Rojos rápidamente conectaron con el público y terminaron instalándose como parte fundamental del repertorio del grupo liderado por Jorge González.
El álbum nació en medio de un momento complejo para la banda.
Las tensiones internas terminaron con la salida de Claudio Narea antes de la publicación del disco.
Mientras tanto, González viajó a Los Ángeles junto al mánager Carlos Fonseca para grabar prácticamente en solitario las canciones que darían vida a Corazones.
Corazones: un disco distinto para una nueva etapa
Producido por Gustavo Santaolalla y Aníbal Kerpel, el álbum mostró una fuerte influencia del synth pop y de artistas como Pet Shop Boys, The Human League y George Michael.
A eso se sumaron referencias a la balada romántica latinoamericana y a la música house que comenzaba a expandirse a fines de los 80.
Las letras también marcaron un quiebre.
González dejó en segundo plano la crítica social para escribir canciones atravesadas por relaciones amorosas, obsesiones y conflictos personales.
De hecho, varias composiciones estuvieron influenciadas por la relación que mantenía con Claudia Carvajal, entonces esposa de Narea.
Tren al sur y Es demasiado triste incluso nacieron, según contó el propio músico, "en un leve estado de embriaguez".
Tras el lanzamiento del disco, Los Prisioneros debutaron finalmente en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar en plena transición democrática.
Con Miguel Tapia, Cecilia Aguayo y Robert Rodríguez acompañando a González, la banda presentó las canciones de Corazones ante una Quinta Vergara completamente entregada.
Con el paso de los años, el álbum ganó todavía más reconocimiento.
En 2008, la edición chilena de Rolling Stone lo ubicó entre los mejores discos nacionales de todos los tiempos. Más tarde, la edición estadounidense de la revista lo destacó entre los mejores álbumes de rock latinoamericano de la historia.
A 36 años de su lanzamiento, Corazones sigue sonando vigente y mantiene intacta su capacidad para conectar con nuevas generaciones.
