La diálisis tradicional sigue siendo uno de los tratamientos más utilizados para pacientes con insuficiencia renal crónica.
Sin embargo, especialistas comenzaron a advertir que la terapia convencional presenta una limitación importante: no logra eliminar completamente algunas toxinas pesadas que permanecen circulando en la sangre y aumentan el riesgo cardiovascular.
Ese problema mantiene elevadas las tasas de mortalidad entre pacientes renales, incluso comparables con algunos tipos de cáncer.
El problema que deja la diálisis convencional
La principal dificultad está en las llamadas toxinas urémicas medianas y grandes.
Estas sustancias no son depuradas completamente mediante la hemodiálisis tradicional y terminan acumulándose progresivamente en el organismo. Según especialistas, esto provoca inflamación persistente, daño arterial y un aumento significativo del riesgo de infartos y complicaciones cardiovasculares.
Frente a ese escenario, comenzó a expandirse una alternativa mucho más avanzada: la Hemodiafiltración de Alto Volumen (HvHDF).
Cómo funciona la Hemodiafiltración de Alto Volumen
A diferencia de la diálisis convencional, que funciona como un sistema pasivo de filtrado, la HvHDF utiliza una fuerza hidráulica activa para remover toxinas de mayor tamaño. Especialistas la comparan con una especie de “lavadora a presión” para la sangre.
El sistema además incorpora continuamente líquido ultrapuro de sustitución, lo que permite proteger al paciente mientras se realiza una depuración mucho más profunda.
Cuando el tratamiento logra mantener altos niveles de recambio de líquido por sesión, los beneficios pueden ser importantes.
La terapia que busca reducir la mortalidad
Según expertos, la Hemodiafiltración de Alto Volumen puede disminuir considerablemente el riesgo de muerte cardiovascular, además de reducir hospitalizaciones y mejorar la recuperación posterior a cada sesión.
El doctor Cristian Pedreros, nefrólogo del Hospital Las Higueras de Talcahuano, sostiene que el cambio no pasa solamente por utilizar una máquina distinta. “La clave es asegurar una depuración profunda y masiva de la sangre”, explica.
Además, agrega que justamente esa capacidad es la que marca la diferencia entre un soporte básico y una terapia que realmente mejora calidad de vida.
Quiénes pueden acceder prioritariamente a esta terapia
Debido a que la HvHDF requiere ciertas condiciones fisiológicas para funcionar correctamente, existen perfiles clínicos específicos definidos como prioritarios.
Uno de los grupos más importantes corresponde a niños y adolescentes menores de 15 años.
En ellos, la terapia busca disminuir el daño cardiovascular acumulativo y favorecer un mejor desarrollo físico y nutricional.
Pacientes con complicaciones severas
También aparecen personas que presentan graves dificultades para tolerar la diálisis convencional.
Entre ellos se incluyen pacientes que sufren caídas bruscas de presión arterial, mareos intensos, náuseas o calambres frecuentes durante las sesiones.
La terapia además es especialmente recomendada para pacientes con insuficiencia cardíaca severa debido a la mayor estabilidad cardiovascular que ofrece.
Los casos crónicos y de alto riesgo
La HvHDF también se utiliza en pacientes que arrastran complicaciones severas asociadas a acumulación prolongada de toxinas.
Eso incluye:
- Desnutrición asociada a inflamación crónica.
- Dolores articulares severos.
- Amiloidosis.
- Insomnio resistente a tratamientos.
- Picazón extrema persistente.
Otro de los grupos prioritarios corresponde a mujeres embarazadas en diálisis, escenario considerado de altísimo riesgo materno-fetal.
Cuántos pacientes podrían beneficiarse en Chile
Actualmente, especialistas estiman que entre un 10% y 12% de la población total en diálisis crónica en Chile podría calificar prioritariamente para esta terapia. Eso representa aproximadamente entre 2.500 y 3.100 pacientes a nivel nacional.
En todos los casos, la indicación depende de una evaluación clínica individual realizada por equipos especializados.
Mientras tanto, expertos aseguran que el gran desafío ahora será ampliar el acceso a terapias más avanzadas que permitan no solo prolongar la vida de los pacientes renales, sino también mejorar significativamente su calidad de vida diaria.
