La inteligencia artificial continúa expandiendo su impacto en distintas industrias. En Concierto Valor, el CEO de Ipsos Chile, Nicolás Fritis, abordó cómo esta tecnología está modificando profundamente el mundo de la investigación de mercado.
El cambio no solo pasa por velocidad o automatización. También implica nuevas formas de obtener información y analizar comportamientos de consumidores. “Se metió en el centro de la industria”, explicó.
El auge de los datos sintéticos
En ese contexto, uno de los conceptos más relevantes es el uso de datos sintéticos.
La tecnología permite recrear patrones de comportamiento a partir de grupos pequeños o difíciles de contactar.
Esto facilita investigaciones más rápidas y con menor margen de variabilidad en ciertos escenarios.
Más precisión, menos ruido
Por otra parte, el análisis plantea que la inteligencia artificial puede reducir ciertos sesgos presentes en respuestas humanas.
“A veces las personas mienten o responden distinto”, señaló Fritis.
La IA tiende a estabilizar esos comportamientos, generando resultados más consistentes en investigaciones específicas.
Lo que la IA todavía no puede hacer
En paralelo, el experto fue claro en marcar límites importantes.
Fenómenos complejos y emocionales, como elecciones presidenciales o cambios bruscos de opinión, siguen siendo difíciles de anticipar.
“Magia no es”, afirmó, destacando que las personas continúan siendo impredecibles en muchos contextos.
El factor humano sigue siendo clave
Asimismo, el análisis destacó que la automatización no elimina la necesidad de criterio humano.
La inteligencia artificial puede ordenar información o detectar patrones, pero no necesariamente identificar qué es relevante.
“No siempre la pregunta más repetida es la mejor”, explicó, apuntando al valor de la curatoría.
Velocidad y transformación de la industria
Además, el uso de estas herramientas ya está acelerando procesos que antes tomaban semanas.
Evaluaciones publicitarias, análisis de entrevistas y construcción de cuestionarios pueden resolverse en horas.
Esto está redefiniendo la forma en que las empresas toman decisiones y entienden a sus consumidores.
En este escenario, la inteligencia artificial comienza a cambiar el funcionamiento de una industria históricamente ligada al análisis humano, aunque dejando claro que la tecnología todavía necesita algo esencial: criterio para interpretar lo que las personas realmente sienten y piensan.
