El posicionamiento de Chile en industrias tecnológicas de alto impacto fue uno de los focos del análisis en Concierto Valor. Expertos abordaron cómo el país podría transformarse en un actor relevante en el desarrollo digital y aeroespacial.
La conversación puso énfasis en una combinación poco común: recursos naturales, ubicación geográfica y capacidades técnicas. Todo esto abre una oportunidad concreta para que Chile dé un salto en su desarrollo.
Una ventaja que pocos países tienen
En ese contexto, Claudio Seebach destacó el valor estratégico de la ubicación del país. Según explicó, las condiciones naturales permiten una observación del espacio con un nivel de precisión difícil de replicar.
“Chile es el único país del mundo que tiene una capacidad… de tener una observación y control del espacio mejor que nadie”, afirmó.
Claudio Seebach
Además, señaló que esta industria no es marginal, sino que mueve cifras millonarias a nivel global, superando incluso sectores tradicionales.
Energía y datos como base del desarrollo
Por otra parte, uno de los pilares de este crecimiento está en la capacidad energética. El desarrollo de energías renovables permite proyectar al país como un actor relevante en infraestructura digital.
“Olvídate lo que es la potencia que es Chile en materia de data centers”, explicó Seebach.
Este escenario no solo fortalece la economía digital, sino que también posiciona al país como un punto atractivo para inversiones tecnológicas.
Regiones con potencial global
En paralelo, Rocío Fonseca planteó que el desarrollo no debe concentrarse solo en la capital. Regiones como Magallanes podrían jugar un rol clave en esta transformación.
“Magallanes se podría convertir en un hub mundial de atracción de talento”, señaló.
Rocío Fonseca
Esto implica pensar el desarrollo tecnológico desde una lógica territorial, aprovechando ventajas específicas de cada zona.
El desafío de conectar capacidades
Asimismo, el análisis apuntó a un problema recurrente: la desconexión entre quienes tienen las soluciones y quienes enfrentan los desafíos.
“El habilitador más importante es conectar las empresas tradicionales con el talento”, explicó Fonseca.
En ese sentido, el foco no está solo en crear tecnología, sino en integrarla de manera efectiva en el tejido productivo.
El escenario abre una oportunidad concreta para que Chile avance hacia un modelo de desarrollo más sofisticado, donde la tecnología, la energía y la innovación comienzan a jugar un rol central en su proyección internacional.
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