Luego de más de 50 años sin vuelos tripulados al entorno lunar, la misión Artemis II reactivó la exploración humana del espacio profundo y marcó un nuevo capítulo en la carrera espacial.
La iniciativa busca probar tecnología clave para un retorno sostenido a la Luna y preparar el terreno para expediciones a Marte.
En el sexto día en órbita, los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen de la Canadian Space Agency, alcanzaron la cara oculta de la Luna.
La nave Orion logró su máximo acercamiento al satélite natural, a 6.530 kilómetros, y minutos después registró su mayor distancia desde la Tierra: 406.772 kilómetros.
El profesor emérito de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999, José Maza, valoró el hito y confesó que lo emocionó.
"Se volvió a hacer algo que tal vez nunca debió dejar de hacerse. Habían pasado ya 53 años, prácticamente dos generaciones que nunca habían ido a la Luna", sostuvo en conversación con Radio UChile.
Los tripulantes de la misión Artemis II | Getty Images
La Luna como antesala del viaje a Marte
Maza destacó el salto tecnológico respecto de las misiones de los años 60 y 70.
"Todo lo anterior ya no valía, porque la tecnología cambió a tal punto que todo lo que lleva esta nave es nuevo. Las imágenes que hemos visto son extraordinarias", explicó.
El astrónomo subrayó que el objetivo del programa Artemis va más allá de regresar al satélite.
"Se vuelve a la Luna con el encargo de ir a Marte, que es lo que viene en 10 años más. Primero se van a probar todas las destrezas y herramientas en la Luna, porque Marte es mucho más difícil", afirmó.
El plan contempla instalar una base científica semipermanente cerca del polo sur lunar, donde astronautas permanecerán durante meses realizando experimentos.
"No se pretende colonizar la Luna (…) la vida allá es muy difícil, pero sí se busca establecer bases científicas, algo parecido a lo que ocurre en la Antártica", puntualizó.
Sobre la competencia entre potencias espaciales, especialmente entre Estados Unidos y China, Maza recalcó que "Marte es el gran premio".
También advirtió: "Trump no quiere que los chinos le ganen la carrera a Marte (…) es un desafío enorme, mucho más grande que la Luna. Si llegan primero los chinos, el orgullo norteamericano va a sufrir un golpe terrible".
El científico recordó que un tratado internacional establece que la Luna pertenece a la humanidad y ningún país puede apropiarse de ella.
Finalmente, llamó a Chile a integrarse a estos avances. "Chile podría participar en el consorcio Artemis. Tenemos gente muy preparada, pero la carrera espacial nunca ha prendido en Chile. El siglo XXI es ingeniería, inteligencia artificial y tecnología, tenemos que avanzar en esa dirección", insistió.
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