Hoy, más adultos están descubriendo que son autistas tras vivir décadas sin entender por qué se sentían “diferentes”.
Según especialistas, este fenómeno responde a un cambio de paradigma en la comprensión del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Ya no se mira solo como un déficit, sino como una variación del neurodesarrollo con valor y derechos propios.
Esto permite a muchas personas identificar patrones de vida que antes no tenían explicación.
En Chile, estudios y encuestas estiman que hay decenas de miles de adultos autistas. Aunque podría haber muchas más personas sin diagnóstico formal.
En el ámbito internacional, investigaciones señalan que entre 2011 y 2019 la tasa de diagnósticos de autismo en adultos se más que duplicó. Especialmente entre quienes tienen entre 26 y 34 años.
Esto no significa necesariamente que haya más casos nuevos, sino que se identifican casos que siempre existieron, muchos escondidos por años debido a falta de información, estereotipos o sesgos diagnósticos, sobre todo en mujeres.
¿Por qué ahora? De la invisibilidad a la comprensión personal
Especialistas explican que este aumento de diagnósticos en la adultez se debe a tres factores claves:
- Mayor acceso a información y desestigmatización: las redes sociales, comunidades y testimonios públicos han permitido que muchos adultos reconozcan rasgos con los que conviven desde siempre. Personas que antes creían que su forma de ser era “única” ahora encuentran un marco que explica su experiencia.
- Ampliación de criterios diagnósticos y enfoque en neurodiversidad: la ciencia ya no se centra solo en síntomas severos en la infancia. Sino que reconoce que el espectro es amplio y que muchos adultos pueden haber desarrollado habilidades para enmascarar (masking) sus dificultades sociales o sensoriales, lo que dificulta el reconocimiento temprano.
- Búsqueda de identidad y de apoyos concretos: para muchos, un diagnóstico no es solo una etiqueta: es una llave para acceder a apoyos especializados, comprender su historia personal y mejorar su bienestar emocional. Varios estudios muestran que recibir un diagnóstico puede reducir la ansiedad y la sensación de “no pertenecer”.
Más allá del diagnóstico: desafíos reales en Chile
Aunque la promulgación de la Ley de Autismo en Chile fue un avance, expertos señalan que la brecha para atender adecuadamente a adultos sigue siendo grande.
El sistema de salud y educativo histórico ha estado centrado en identificar y apoyar a niños, dejando a muchos adultos sin recursos ni rutas claras de acompañamiento.
Los especialistas y organizaciones también advierten sobre brechas importantes en:
Educación inclusiva
Se requiere más formación especializada para docentes, recursos pedagógicos y cambios culturales en las escuelas para que la inclusión sea real, no solo normativa.
Inclusión laboral
Una vez fuera del sistema educativo, muchas personas autistas enfrentan entornos laborales rígidos sin ajustes razonables ni cultura organizacional que valore la neurodiversidad, lo que limita sus oportunidades de empleo independiente.
Historias que reflejan una realidad: del estigma a la identidad
Detrás de las cifras hay personas que comparten cómo es vivir décadas sin explicación.
En diversos testimonios, adultos cuentan que, tras recibir un diagnóstico tardío, “las piezas finalmente encajan” y pueden interpretar comportamientos, sensaciones y patrones que antes parecían errores personales.
Sin embargo, también hay experiencias ambivalentes. Personas que sienten alivio pero también frustración por no haber tenido apoyos antes, o que enfrentan dificultades prácticas para acceder a evaluación profesional o servicios adecuados.
El llamado de los expertos: romper mitos y avanzar en inclusión
Especialistas en educación, salud mental y neurodesarrollo coinciden en que:
- El autismo no es homogéneo, cada persona tiene necesidades y fortalezas distintas.
- El diagnóstico debe ser una herramienta de apoyo y protección de derechos, no una etiqueta limitante.
- La sociedad y las instituciones deben trabajar para construir entornos respetuosos, accesibles y adaptados, donde la diversidad neurológica se entienda como un valor y no como un déficit.
En un contexto global donde cada vez más adultos encuentran un sentido profundo a su historia de vida gracias al diagnóstico de autismo, el desafío en Chile y el mundo es ir más allá de la identificación para fomentar una inclusión real en todos los ámbitos de la vida.
