La misión Artemis II de la NASA despegó con éxito el pasado 1 de abril de 2026 desde Cabo Cañaveral, Florida. Marcando el primer vuelo tripulado hacia la Luna desde la misión Apolo 17, en 1972.
Cuatro astronautas viajaron a bordo de la nave Orion, impulsada por el cohete Space Launch System (SLS). Un vehículo que nunca antes había transportado humanos.
Este lanzamiento representa un hito en la exploración espacial estadounidense, que en las últimas décadas había centrado sus esfuerzos en la Estación Espacial Internacional y en misiones no tripuladas hacia Marte.
Cronograma de viaje: de la Tierra a la Luna
Según los datos oficiales de la NASA, la misión Artemis II tardará aproximadamente cuatro días en alcanzar la órbita lunar. Mientras que la duración total del viaje, incluyendo el regreso, será de 10 días, con retorno previsto para el 10 de abril.
El proceso de viaje no es inmediato. Primero, la nave realiza una órbita terrestre alta. Posteriormente, ejecuta la maniobra de inyección translunar (TLI) para salir de la influencia gravitacional de la Tierra y entrar en la trayectoria que la llevará alrededor de la Luna. Durante esta fase, la nave ajusta su trayectoria para garantizar precisión y seguridad.
Para contextualizar, las misiones Apolo alcanzaron la Luna en tiempos similares:
- Apolo 8: 69 horas y 8 minutos hasta la órbita lunar.
- Apolo 11: aproximadamente cuatro días y seis horas desde el lanzamiento hasta la órbita lunar.
- Apolo 17: 86 horas y 14 minutos hasta la Luna.
Artemis II mantiene un patrón de viaje comparable, incorporando tecnologías modernas y sistemas de soporte vital más avanzados que sus predecesores.
Objetivos de la misión
A diferencia de las misiones Apolo que incluyeron alunizajes, Artemis II no aterrizará en la superficie lunar.
Su objetivo principal es orbitar la Luna, probar los sistemas de la nave Orion en condiciones de espacio profundo y recopilar datos críticos para futuras misiones que sí contemplarán el alunizaje.
El éxito de Artemis II permitirá validar la seguridad de los sistemas y las trayectorias, asegurando que los astronautas puedan realizar futuras misiones lunares con confianza.
