El 4 de marzo de 1974, ABBA lanzó Waterloo, el primer single de su segundo álbum y el primero acreditado oficialmente bajo el nombre del grupo.
La canción no solo encabezó listas en varios países: también ganó el Festival de la Canción de Eurovisión y cambió la historia del pop europeo.
Compuesta por Benny Andersson y Björn Ulvaeus, con letra de Stikkan Anderson, Waterloo tomó como referencia la Batalla de Waterloo de 1815 y la utilizó como metáfora romántica.
La letra abre con una declaración directa: "¡Vaya! En Waterloo, Napoleón se rindió. Ah, sí, y yo he encontrado mi destino de forma bastante similar... Waterloo, fui derrotado, tú ganaste la guerra, Waterloo, prometo amarte para siempre".
El sencillo vendió cerca de seis millones de copias y se convirtió en uno de los más exitosos de la década.
Alcanzó el número 1 en nueve países, incluido Reino Unido, y entró al Top 10 en Estados Unidos bajo el sello Atlantic.
Waterloo: de Melodifestivalen a la conquista de Europa
Antes del fenómeno global, el grupo compitió en el Melodifestivalen, organizado por Sveriges Radio para elegir al representante sueco en Eurovisión.
El 9 de febrero de 1974, ABBA ganó la final con 302 puntos y aseguró su lugar en el certamen europeo.
El 6 de abril de 1974, el cuarteto subió al escenario de The Dome en Brighton, con vestuario llamativo y botas plateadas de plataforma.
Interpretaron la versión en inglés de Waterloo y sumaron 24 puntos, superando por seis a Sì, de Gigliola Cinquetti.
La presentación rompió con la tradición de baladas solemnes del concurso.
ABBA apostó por un tema dinámico, con una producción influenciada por el "Wall of Sound" de Phil Spector y múltiples sobregrabaciones ideadas por el ingeniero Michael B. Tretow.
La canción también recogió inspiración del glam rock, en especial de See My Baby Jive de Wizzard.
Waterloo marcó además un hito lingüístico: fue la primera canción ganadora interpretada en un idioma distinto al oficial del país participante, aprovechando la flexibilización temporal de las reglas entre 1973 y 1976.
En 2005, durante el especial "Felicitaciones: 50 años del Festival de la Canción de Eurovisión, el público eligió Waterloo como la mejor canción en la historia del certamen.
Con este sencillo, ABBA dejó de ser una promesa escandinava y se transformó en un fenómeno internacional que dominó las listas durante el resto de la década.
