Ver a un perro inclinando la cabeza suele generar ternura, pero cuando este comportamiento se repite de forma persistente, puede ser una señal de alerta. Según especialistas, una de las causas más comunes detrás de este gesto es la otitis, una inflamación del oído frecuente en mascotas.
“Los dueños deben incorporar la limpieza de oídos como parte de la rutina, al menos una vez por semana o cada quince días”, explica Loreto Garrido, médica veterinaria de Drag Pharma.
Señales de alerta que no debes ignorar
Más allá de inclinar la cabeza, existen otros síntomas que pueden indicar molestias en el oído:
- Sacudir la cabeza de forma constante
- Rascarse la oreja con insistencia
- Frotar la cabeza contra el suelo
- Enrojecimiento o aumento de temperatura
- Mal olor en el oído
Estos comportamientos suelen aparecer cuando el animal intenta aliviar la incomodidad o expulsar lo que le genera molestia.
¿Por qué se produce la otitis?
La causa más habitual es la falta de higiene. La acumulación de cerumen altera la microbiota del oído, facilitando la proliferación de bacterias, hongos y levaduras.
Esto genera inflamación tanto en el pabellón auricular como en el conducto auditivo.
Si no se trata a tiempo, la infección puede avanzar hasta el tímpano, provocando complicaciones más graves como pérdida de equilibrio o audición.
La importancia de una limpieza adecuada
Prevenir este tipo de problemas pasa, en gran medida, por una higiene correcta.
- Perros con orejas caídas: limpieza semanal
- Orejas erguidas: cada dos semanas o según recomendación veterinaria
Eso sí, hay errores comunes que deben evitarse:
- No usar cotonitos ni algodón
- No introducir objetos en el conducto auditivo
Lo recomendable es utilizar soluciones específicas para mascotas, como Pet Otic, que ayudan a disolver la cera y facilitar su eliminación.
El proceso incluye aplicar el producto, masajear suavemente la base de la oreja y retirar la suciedad visible con una gasa.
Cuándo acudir al veterinario
Ante cualquier señal de infección, lo más importante es no automedicar.
El tratamiento debe ser indicado por un especialista, ya que una intervención incorrecta puede agravar el problema o generar resistencia bacteriana.
Más allá de lo anecdótico, un simple gesto puede ser la forma en que tu mascota está pidiendo ayuda. Detectarlo a tiempo puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un problema mayor.
