El cambio de mando realizado este 11 de marzo dejó un momento inesperado que rápidamente generó comentarios en redes sociales y en el mundo político. Durante una actividad posterior a la ceremonia, al recién asumido presidente José Antonio Kast se le desprendió la Piocha de O’Higgins, el histórico símbolo del mando presidencial.
El hecho ocurrió mientras el mandatario firmaba una serie de decretos dirigidos a sus ministros. En ese instante, la insignia se soltó de la banda presidencial y cayó al suelo, generando una reacción inmediata entre quienes presenciaban la escena.
El episodio recordó una antigua creencia popular conocida como la “maldición de la piocha”, una historia que se ha transmitido durante décadas en torno a este símbolo de la República.
El origen del mito presidencial
La llamada “maldición” tiene su origen en una anécdota histórica que se remonta a 1920, cuando Arturo Alessandri asumió su primer mandato presidencial.
Según explicó el historiador Cristóbal García-Huidobro en declaraciones a TVN, en aquella ocasión la insignia fue colocada incorrectamente y terminó cayendo durante la ceremonia.
De acuerdo con el relato histórico, el propio Alessandri habría interpretado el episodio como un presagio negativo.
“Alessandri habría dicho que era un ominoso presagio, provocando que el presidente del Senado se apurara en volvérsela a colgar”, relató el historiador.
Con el paso del tiempo, la historia se transformó en un mito político según el cual si a un presidente se le cae la piocha, podría no terminar su mandato.
El verdadero significado del símbolo
Más allá del mito, la Piocha de O’Higgins representa uno de los símbolos más importantes del poder presidencial en Chile. Se trata de una estrella esmaltada que simboliza la continuidad institucional de la República.
Sin embargo, la pieza que se utiliza actualmente no corresponde al objeto histórico original. Según explicó el historiador José Pedro Hernández al medio Cooperativa, la insignia original vinculada a Bernardo O’Higgins se perdió tras el Golpe de Estado en Chile de 1973.
Desde entonces, la piocha utilizada en los cambios de mando corresponde a una réplica del símbolo histórico.
Un mito sin evidencia histórica
Aunque la historia se repite cada vez que ocurre un incidente con la insignia presidencial, los especialistas coinciden en que no existe evidencia histórica que respalde la supuesta maldición.
De hecho, episodios similares han ocurrido antes. A la expresidenta Michelle Bachelet también se le cayó la piocha en una ocasión durante la salida de un Te Deum, sin que aquello tuviera consecuencias políticas.
Por ahora, el episodio protagonizado por José Antonio Kast queda como una curiosidad dentro de una ceremonia cargada de simbolismo republicano.
