El regreso de AC/DC a Santiago fue una descarga eléctrica de energía pura. En el Parque Estadio Nacional, la banda australiana ofreció un concierto que reafirmó algo que muchos fanáticos ya sabían: el buen rock simplemente no envejece.
Desde los primeros riffs quedó claro que el espectáculo no era solo un repaso por clásicos, sino una verdadera inmersión en el sonido más esencial del género. Guitarras afiladas, ritmo implacable y una banda que entiende perfectamente cómo convertir cada canción en una experiencia colectiva.
Brian Johnson: la voz sigue ahí
Uno de los puntos que más curiosidad generaba antes del show era el estado vocal de Brian Johnson. Y la respuesta llegó rápidamente durante el concierto.
En algunos momentos su voz se percibía ligeramente más baja dentro de la mezcla general del sonido. Sin embargo, cuando lograbas distinguirla con claridad, quedaba en evidencia que la esencia sigue intacta.
Puede que haya perdido algo de potencia con el paso de los años, pero la calidad del timbre y la identidad de su voz siguen siendo exactamente las mismas, manteniendo ese tono rasgado que ha definido el sonido de AC/DC durante décadas.
Angus Young: el espectáculo nunca se detiene
Si hay un corazón que mantiene vivo el show, ese es Angus Young. El guitarrista volvió a convertirse en el gran protagonista del escenario.
Sus solos interminables, sus coreografías clásicas y su energía inagotable hicieron que cada momento del concierto tuviera una intensidad constante. Incluso utilizó su corbata como parte de la performance, incorporándola a sus movimientos mientras ejecutaba riffs y solos con la misma precisión de siempre.
Angus corre, gira, improvisa y electriza al público como si el tiempo simplemente no existiera.
Cuando el rock vuelve a su esencia
Más que un concierto, la presentación fue un descenso al sonido intrínseco del rock. Un recordatorio de por qué esta música sigue conectando con distintas generaciones.
En el Parque Estadio Nacional, quedó claro que mientras Angus Young siga recorriendo el escenario con su guitarra, el rock tampoco va a descansar.
