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Casi 40 años después: la tragedia radiactiva que pocos recuerdan llega a Netflix

Un accidente nuclear en Goiânia, Brasil, expuso a cientos al cesio‑137 y dejó una ciudad marcada por la radiación.

Emergencia Radiactiva

Hace casi 40 años, una tragedia nuclear sacudió Goiânia, Brasil, aunque el mundo casi no la recuerda.

El accidente con cesio-137 expuso a cientos de personas a radiación, provocó muertes, contaminó viviendas y dejó una ciudad marcada por uno de los peores desastres radiológicos fuera de una central nuclear.

Hoy, este suceso vuelve a la memoria global gracias a su reciente dramatización en formato de miniserie "Emergencia Radiactiva", que revive los detalles de un hecho histórico casi olvidado.

Cómo ocurrió el accidente nuclear en Goiânia

El 13 de septiembre de 1987, recolectores de chatarra desarmaron un equipo de radioterapia abandonado en una clínica cerrada sin conocer su peligro.

Varias personas manipularon y compartieron la cápsula que contenía cesio‑137, un material altamente radioactivo.

Este contacto directo dispersó partículas por hogares, calles y lugares públicos, desencadenando síntomas de radiación en quienes estuvieron expuestos: quemaduras, pérdida de cabello, náuseas y malestar severo.

El cesio-137 es un isótopo con vida media de 30 años y emisiones gamma peligrosas, que hicieron que la contaminación se extendiera rápidamente.

Científicos y médicos iniciaron una carrera contrarreloj para rastrear la radiación y evitar que la tragedia se cobrara aún más vidas.

Impacto y consecuencias

El accidente de Goiânia es considerado uno de los peores fuera de una central nuclear:

  • 4 personas murieron debido a la exposición directa al cesio-137.
  • 249 personas resultaron contaminadas comprobadas, y más de 112.000 individuos fueron evaluados para detectar exposición.
  • Se demolieron casas y se removieron suelos contaminados para evitar nuevos riesgos de radiación.

La catástrofe dejó una huella profunda en la población y expuso la necesidad de manejar con extrema precaución los materiales radiactivos. Así como la importancia de protocolos de seguridad que prevengan accidentes similares.

Recordar este suceso no solo es un ejercicio histórico. Sino también una lección sobre responsabilidad institucional, seguridad y protección ciudadana frente a la radiación.


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