Chile enfrenta una realidad preocupante en materia de salud pública. Cada día, dos mujeres fallecen a causa del cáncer de cuello cervicouterino, una enfermedad que, pese a ser prevenible, sigue teniendo alta incidencia en el país.
Según datos del Ministerio de Salud, anualmente se diagnostican más de 1.500 nuevos casos, posicionando a Chile dentro del top 10 regional en incidencia y mortalidad evitable por esta causa.
Un problema prevenible que sigue cobrando vidas
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud advierte que una mujer muere cada dos minutos por esta enfermedad. En Chile, la cifra se traduce en una estadística igual de alarmante, especialmente considerando que existen herramientas efectivas para prevenirla.
El principal responsable es el Virus del Papiloma Humano, una infección de transmisión sexual presente en casi el 100% de los casos. Dentro de sus variantes, los tipos 16 y 18 son considerados de alto riesgo, ya que explican cerca del 70% de los tumores.
El problema, según especialistas, no está en la falta de tecnología, sino en la detección tardía.
Del PAP al PCR: el cambio clave en la detección
Durante décadas, el examen de Papanicolaou fue la principal herramienta de control. Sin embargo, hoy el sistema de salud avanza hacia el test de ADN o PCR para detectar el VPH.
La diferencia es significativa:
- PAP: detecta lesiones cuando ya existen cambios celulares.
- PCR: identifica la presencia del virus antes de que se desarrollen lesiones.
Este avance permite anticiparse al riesgo y actuar a tiempo. Además, su incorporación al sistema GES facilita el acceso para las mujeres en Chile.
Prevención por etapas: la clave para revertir la cifra
Los especialistas coinciden en que la prevención debe comenzar desde edades tempranas y mantenerse a lo largo de la vida:
- Escolares: vacunación gratuita contra el VPH (4° y 5° básico).
- 25 a 29 años: PAP cada 3 años.
- 30 a 65 años: test PCR cada 5 años (si el resultado es negativo).
El objetivo es claro: detectar el riesgo antes de que la enfermedad avance.
Un llamado urgente a no postergar controles
El cáncer de cuello cervicouterino suele ser silencioso en sus primeras etapas, lo que hace aún más relevante el control periódico.
Especialistas advierten que hoy la ciencia permite evitar la gran mayoría de las muertes por esta causa, siempre que exista detección temprana y seguimiento adecuado.
Más que un chequeo médico, el llamado es a entender la prevención como una acción concreta que puede marcar la diferencia entre un tratamiento simple y una enfermedad avanzada.
Porque en este caso, llegar a tiempo no solo importa: puede salvar vidas.
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