Un jurado de California condenó al actor y comediante Bill Cosby a pagar 19,25 millones de dólares a una mujer que lo acusó de haberla drogado y agredido sexualmente en 1972.
La resolución responde a la demanda presentada por Donna Motsinger, quien aseguró que el hecho ocurrió hace más de cinco décadas, cuando trabajaba como camarera en Los Ángeles.
Un caso que se remonta a 1972
Durante el juicio, la denunciante relató que conoció a Cosby en su lugar de trabajo y que posteriormente fue invitada a una de sus presentaciones. En ese contexto, el comediante la habría recogido en su vehículo, donde le ofreció una bebida y una pastilla que ella creyó que era una aspirina.
Según su testimonio, comenzó a perder el conocimiento y luego despertó en su casa, vestida solo con ropa interior. La demanda sostiene que en ese momento fue drogada y abusada.
Por su parte, la defensa del actor señaló que Cosby no recordaba el episodio. Asimismo, declaró que, de haber existido algún tipo de contacto, este habría sido consensuado.
El veredicto del jurado
El jurado falló a favor de la víctima, estableciendo una indemnización millonaria en un caso que se suma a otras denuncias históricas contra el actor.
Motsinger, hoy de 84 años, valoró la resolución judicial tras décadas de silencio. “Espero que esto sirva de algo”, declaró, apuntando también al impacto que este tipo de fallos puede tener para otras víctimas.
Un historial marcado por acusaciones
El caso se suma a una larga lista de acusaciones contra Bill Cosby, a quien en 2018 se le condenó por agresión sexual en un caso distinto, vinculado a Andrea Constand.
En ese entonces, se convirtió en una de las figuras más emblemáticas en enfrentar consecuencias judiciales en el contexto del movimiento Me Too. Sin embargo, en 2021 su condena se anuló por la Corte Suprema de Pensilvania debido a un acuerdo previo con la fiscalía.
Actualmente, el actor continúa enfrentando diversas demandas civiles relacionadas con denuncias de abuso sexual.
Un fallo que reabre el debate
Más allá del caso puntual, la decisión del jurado vuelve a poner en el centro la discusión sobre justicia en casos históricos de abuso. Estos, donde muchas víctimas tardan décadas en denunciar.
El fallo refuerza una tendencia reciente en tribunales estadounidenses: avanzar en procesos civiles que permitan reparar —al menos parcialmente— hechos ocurridos en el pasado, incluso cuando las causas penales ya no son viables.
