El 6 de marzo de 1970, The Beatles lanzaron en el Reino Unido su último single oficial: Let It Be.
La canción, compuesta por Paul McCartney y acreditada al clásico dúo Lennon/McCartney, se convirtió rápidamente en uno de los temas más reconocidos del catálogo del grupo de Liverpool.
El single alcanzó el número uno en Estados Unidos y el segundo lugar en el Reino Unido, consolidando su presencia en las listas internacionales.
Junto con canciones como Get Back y The Long and Winding Road, el tema también dio nombre al álbum que terminaría publicándose ese mismo año y que quedó asociado al cierre de la historia de la banda.
El sueño que inspiró a Paul McCartney
Paul McCartney explicó en varias entrevistas que escribió Let It Be tras un sueño con su madre, Mary McCartney, quien murió de cáncer cuando él tenía 14 años. Durante una etapa marcada por tensiones internas en la banda, el músico aseguró que ese recuerdo le transmitió calma.
"Me encantó volver a conversar con mi madre. Me sentí bendecido por tener ese sueño. Eso me hizo escribir Let It Be", contó McCartney sobre el origen de la canción.
En otra ocasión recordó el mensaje que escuchó en aquel sueño: "Todo va a estar bien, déjalo estar (let it be)".
Ese tono de consuelo quedó reflejado en la letra y ayudó a que la canción conectara con distintas generaciones de oyentes.
El documental que mostró el final del grupo
El lanzamiento del single coincidió con el proyecto Get Back, que documentó el proceso creativo del grupo durante las sesiones de grabación en los estudios Twickenham y en Apple Studios.
Ese material terminó convertido en el documental Let It Be, que mostró de cerca las tensiones internas y las discusiones sobre el rumbo musical del grupo.
A pesar de ese contexto complejo, la canción logró una recepción inmediata entre el público.
Las diferencias en la producción
El proyecto original planteaba publicar el material bajo el título Get Back, con un sonido más directo.
Sin embargo, la producción final quedó en manos de Phil Spector, quien añadió arreglos orquestales y aplicó su conocida técnica del Wall of Sound.
McCartney expresó su desacuerdo con ese enfoque, especialmente en The Long and Winding Road.
Décadas más tarde decidió recuperar la intención original del proyecto y lanzó Let It Be… Naked en 2003, una edición sin los arreglos añadidos por Spector.
Con el paso del tiempo, Let It Be apareció en películas, series y versiones de numerosos artistas.
La revista Rolling Stone la ubicó en el puesto 20 de su lista de "Las 500 mejores canciones de todos los tiempos", confirmando su lugar entre las composiciones más influyentes del rock.
