Durante la jornada de este lunes 16 de febrero, se confirmó el fallecimiento de Robert Duvall.
Según medios internacionales, el actor falleció el pasado domingo 15 de febrero de 2026 en su casa. Tenía 95 años.
El adiós a una leyenda
La esposa del actor, Luciana Pedraza, anunció la noticia el lunes en Facebook, escribiendo: "Ayer nos despedimos de mi amado esposo, querido amigo y uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Bob falleció pacíficamente en casa, rodeado de amor y comodidad".
Añadió: "Para el mundo, era un actor ganador de un Óscar, un director, un narrador. Para mí, lo era todo. Su pasión por su oficio solo era comparable a su profundo amor por los personajes, una buena comida y ser el centro de atención. En cada uno de sus numerosos papeles, Bob lo dio todo por sus personajes y por la verdad del espíritu humano que representaban. Al hacerlo, nos deja a todos algo duradero e inolvidable. Gracias por los años de apoyo que le brindaron a Bob y por darnos este tiempo y privacidad para celebrar los recuerdos que nos deja".
Un legado que marcó para siempre al cine estadounidense
Con una trayectoria que se extendió por más de siete décadas, Robert Duvall se consolidó como uno de los actores más sólidos y respetados de Hollywood. Su versatilidad le permitió transitar con naturalidad entre el drama íntimo, el cine épico y el thriller político, siempre con interpretaciones contenidas, profundas y alejadas del artificio.
Más allá de su Oscar por «Tender Mercies», Duvall fue nominado en múltiples ocasiones a los Premios de la Academia y obtuvo reconocimientos como Globos de Oro, premios Emmy y distinciones honoríficas por su aporte a la industria. Su actuación como Tom Hagen en «El Padrino» lo convirtió en una figura clave dentro de una de las sagas más influyentes de la historia del cine, mientras que su recordado coronel Kilgore en «Apocalipsis ahora» dejó una de las frases más icónicas del séptimo arte.
A lo largo de su carrera trabajó con directores como Francis Ford Coppola, Sidney Lumet y George Lucas, convirtiéndose en un actor de referencia para distintas generaciones. Además, incursionó en la dirección y producción, reafirmando su compromiso con el cine como arte y narrativa humana.
Robert Duvall no fue un intérprete de estridencias, sino de matices. Su legado queda en personajes complejos, profundamente humanos, que seguirán siendo estudiados y revisitados por décadas. Con su partida, el cine pierde a uno de sus pilares más elegantes y consistentes.
