La vuelta a clases no solo implica ordenar útiles y ajustar horarios. Marzo representa un cambio profundo en la dinámica familiar: se retoman rutinas, aumentan las exigencias académicas y reaparecen presiones sociales. Todo esto puede generar ansiedad tanto en estudiantes como en sus cuidadores.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad son los más frecuentes en adolescentes, afectando al 4,1% de jóvenes entre 10 y 14 años y al 5,3% de quienes tienen entre 15 y 19 años. En este escenario, preparar el regreso a clases también significa cuidar el bienestar emocional.
“La ansiedad por la vuelta a clases no es solo de los niños: los adultos también la sentimos y muchas veces la transmitimos sin darnos cuenta. Entregar contención y mantener rutinas claras es crucial para que regresen seguros y confiados”, explica Yanina Galaz, psicóloga y Coordinadora de Convivencia Educativa de la red de colegios Cognita.
La importancia del ejemplo adulto
La calma que transmiten madres, padres y cuidadores puede marcar la diferencia. Un discurso sereno frente al inicio del año escolar ayuda a que los estudiantes perciban la transición como un proceso natural y no como una amenaza.
El acompañamiento constante y la disponibilidad emocional fortalecen la seguridad interna de niños y adolescentes, especialmente en etapas donde la presión académica puede intensificarse.
Cinco acciones prácticas para un regreso sin sobresaltos
Especialistas recomiendan medidas concretas para facilitar la adaptación:
- Anticipar la transición: Hablar sobre lo que viene, revisar horarios y explicar cómo será la rutina permite reducir la incertidumbre.
- Fomentar la autonomía progresiva: Delegar pequeñas responsabilidades fortalece la confianza y la sensación de control.
- Ajustar hábitos gradualmente: Regular los horarios de sueño, comidas y estudio antes del inicio formal de clases ayuda al cuerpo y la mente a adaptarse sin tensiones.
- Incorporar espacios de desconexión saludable: Actividades recreativas, deporte o momentos creativos ayudan a liberar estrés y equilibrar emociones.
- Escuchar sin juzgar: Mantener una comunicación abierta facilita que niños y adolescentes expresen miedos o inquietudes.
Más que listas y horarios
El regreso a clases no es solo una reorganización logística. Es, sobre todo, una oportunidad para reinstalar hábitos saludables y fortalecer la seguridad emocional.
Crear un entorno estable y contenedor no solo facilita la adaptación, sino que también impacta directamente en la concentración, el ánimo y el rendimiento académico durante el año escolar.
