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Paul Mescal alza la voz por las salas de cine: "Ojalá no tenga que ser siempre una Top Gun"

En medio del estreno de "Hamnet", Paul Mescal reflexionó sobre el futuro del cine y advirtió sobre la dependencia de las superproducciones.

Paul Mescal
Getty Images

Con una carrera en pleno ascenso y una filmografía que no deja de crecer, Paul Mescal se ha convertido en una de las figuras más relevantes de su generación. Desde su irrupción en la televisión hasta su consolidación en el cine y el teatro, el actor irlandés ha sabido elegir proyectos que dialogan con la intimidad, el riesgo artístico y la emoción contenida. Sin embargo, lejos de quedarse en la comodidad del reconocimiento, Mescal decidió expresar una inquietud que atraviesa a buena parte de la industria audiovisual.

En el contexto del estreno de Hamnet, la nueva película dirigida por Chloé Zhao y basada en la novela de Maggie O’Farrell, el actor conversó con GQ Magazine sobre el impacto emocional que implica estrenar una obra personal y, al mismo tiempo, sobre el delicado momento que viven las salas de cine.

“Quiero desaparecer. Es como si hubieras criado a un hijo y ahora lo pusieras frente al mundo para que lo juzgue”, confesó Mescal, describiendo la vulnerabilidad que siente cada vez que su trabajo se expone al escrutinio público. Una sensación que, según explica, se intensifica cuando el proyecto toca fibras íntimas, como ocurre en Hamnet.

La defensa del cine como experiencia colectiva

Más allá de lo personal, Mescal utilizó la entrevista para defender con fuerza la experiencia cinematográfica tradicional. Para el actor, el futuro del cine no debería depender únicamente de grandes apuestas comerciales ni de tecnologías cada vez más invasivas.

“Ojalá no tenga que ser siempre una Top Gun. El público se va a aburrir si las únicas películas por las que salimos de casa son las grandes carnadas de estudio”, advirtió, cuestionando una industria que, a su juicio, ha reducido la diversidad de propuestas en la pantalla grande.

En ese sentido, Mescal remarcó que su compromiso como actor va más allá de interpretar personajes. “En todos mis trabajos, le ruego a la gente que vaya al cine”, señaló. De esta manera, insiste en que la inmersión emocional de una sala oscura sigue siendo irreemplazables frente al consumo fragmentado del streaming.

“No tengo muchas ganas de ir a ver tecnología al cine. Quiero ver imágenes filmadas de manera increíble o historias que, aun siendo íntimas, justifiquen la pantalla grande”, explicó.

Un rol marcado por el duelo y la fragilidad

En Hamnet, Mescal interpreta una versión poco habitual de William Shakespeare, centrada en su dimensión humana y vulnerable tras la muerte de su hijo. Acompañado por Jessie Buckley, el actor explora una masculinidad atravesada por el silencio, el dolor y la imposibilidad de expresar el duelo.

“Siento que los hombres procesan el dolor de una forma distinta”, reflexionó Mescal, subrayando uno de los ejes emocionales centrales de la película.

Mientras se prepara para futuros proyectos de alto perfil —incluida una biopic vinculada a The Beatles—, Paul Mescal reafirma una postura clara: el cine sigue siendo un arte vivo, pero necesita del público para sobrevivir. Y, sobre todo, necesita historias que se atrevan a ser algo más que un simple espectáculo.


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