El término “nini” —jóvenes que ni estudian ni trabajan— se ha instalado con fuerza en el debate público. En Chile, este grupo ha mostrado un aumento reciente, especialmente entre personas de 15 a 24 años.
Según cifras publicadas por El Mercurio, en agosto de 2025 este segmento pasó de 331.596 a 336.604 jóvenes en doce meses, lo que representa una variación de 1,5%.
Pero detrás de esa cifra hay una realidad más compleja que la simple desmotivación.
No es solo una decisión individual
Un estudio publicado por la editorial académica Taylor & Francis sostiene que el fenómeno “ninbi” responde a una combinación de factores estructurales, familiares e individuales.
Los investigadores Gabriel Lozano (Universidad de Murcia) y Gregorio Sánchez Marín (Universidad de Alcalá) plantean que:
“Lejos de tratarse de una decisión puramente individual, el fenómeno nini es el resultado de una combinación de factores estructurales, familiares e individuales, profundamente condicionados por el territorio en el que se vive”.
Es decir, no todos los jóvenes en esta condición están fuera del sistema por elección.
¿Quiénes componen el grupo?
El estudio identifica distintos perfiles dentro de la categoría “nini”:
- Jóvenes desempleados que buscan activamente trabajo.
- Personas que están fuera del mercado laboral por labores de cuidado familiar.
- Jóvenes con problemas de salud que dificultan su inserción laboral.
Esta diversidad desmonta la idea de que se trata de un grupo homogéneo.
El peso de las crisis económicas
Eventos como la crisis financiera de 2008 y la pandemia del COVID-19 profundizaron la precarización juvenil, afectando especialmente a quienes recién ingresaban al mercado laboral.
Las recesiones tienden a impactar con mayor fuerza a los jóvenes, que suelen tener menor experiencia y contratos más inestables.
El territorio también importa
La investigación subraya que las zonas rurales o periféricas presentan mayores riesgos de exclusión, debido a menor acceso a oportunidades laborales, educación y redes de apoyo.
Asimismo, influyen variables como:
- Nivel educativo de los padres
- Estabilidad económica del hogar
- Capital social y redes de contacto
En conjunto, estos factores explican por qué la inserción laboral no depende únicamente de la voluntad individual.
Un fenómeno estructural
El aumento del grupo “nini” en Chile abre un debate más amplio sobre desigualdad territorial, acceso a oportunidades y movilidad social.
Más que un problema de actitud, los datos sugieren que se trata de un fenómeno atravesado por condiciones económicas, educativas y familiares que exceden al individuo.
Y entenderlo en su complejidad es clave para diseñar políticas públicas efectivas.
