La semana parte con una excusa difícil de rechazar: celebrar a uno de los platos más queridos en Chile. Cada 9 de febrero se conmemora el Día de la Pizza, una fecha que rinde homenaje a una preparación que, aunque nació lejos de nuestras fronteras, se volvió parte habitual de la mesa chilena.
No es exageración. Distintos estudios y encuestas de consumo revelan que más del 90% de la población en Chile consume pizza, consolidándola como uno de los alimentos favoritos para compartir en familia, con amigos o como solución rápida para una comida sin complicaciones.
Y aunque nuestra cocina tiene identidad propia y una tradición rica en sabores, la pizza logró algo único: adaptarse, mutar y volverse local, sin perder su esencia.
El origen popular de un clásico mundial
La pizza no nació como un plato sofisticado ni pensado para celebraciones. Su historia comienza en Italia, particularmente en sectores populares, como una respuesta práctica y económica para alimentar a la clase trabajadora.
En sus primeras versiones, se trataba de una masa fermentada, de alta hidratación, horneada hasta lograr una textura suave y flexible, con un borde elevado y aireado conocido como cornicione, hoy considerado un sello de calidad en la pizza tradicional.
Los ingredientes eran simples y locales: aceite de oliva, anchoas, mozzarella de búfala y poco más. Sin embargo, el gran punto de inflexión ocurrió en el Nápoles del siglo XIX, cuando el tomate se incorporó a la receta. Con él llegaron también el orégano y las aceitunas, dando forma a la pizza napolitana que sentó las bases del fenómeno global.
De Nápoles a la mesa chilena
Cuando la pizza llegó a Chile, no lo hizo para quedarse intacta. Con el tiempo, fue reinterpretada según el gusto local, dando paso a versiones que hoy son parte del imaginario popular.
Ejemplos sobran: la pizza dinámica, con chucrut, palta y mayonesa, o las versiones de fuentes de soda donde la masa se fusiona con ingredientes del churrasco, creando híbridos que desdibujan la frontera entre sándwich y pizza.
También cambiaron las masas: más gruesas, más crujientes, más cargadas de queso o adaptadas a formatos rápidos, especialmente en locales del centro de Santiago y cadenas de comida rápida.
Un día para celebrar a tu manera
El Día de la Pizza no impone reglas. Se puede celebrar con una margherita clásica, una versión napolitana bien tradicional o con esas combinaciones chilenas que sorprenden (y dividen opiniones).
Lo importante es el ritual: compartir, elegir sabores, cortar en porciones y disfrutar sin culpa.
¿La celebrarás fiel a la tradición italiana o con sello chileno?
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