La noche del 18 de febrero de 1990, el Teatro Dominion de Londres albergó un momento que el tiempo transformó en leyenda. Freddie Mercury, el carismático líder de Queen, realizó su última aparición pública durante la décima edición de los Brit Awards.
Aunque la banda asistió para recibir un homenaje por su trayectoria, la fragilidad del cantante capturó toda la atención y alimentó los rumores que circulaban en la prensa sensacionalista.
Queen recibió el premio a la "Contribución Excepcional a la Música Británica".
Terry Ellis, presidente de la Industria Fonográfica Británica, presentó al cuarteto con elogios: "Verdaderamente, nunca se les ha reconocido plenamente los extraordinarios logros de su impresionante carrera. Pero esta noche vamos a corregir eso…".
Sin embargo, Mercury se mantuvo inusualmente retraído y silencioso.
"Gracias, buenas noches": el adiós inesperado
Vestido con un traje azul celeste y un fular blanco, el vocalista lucía demacrado y excesivamente maquillado.
Mientras Brian May tomaba la palabra para agradecer el galardón en nombre de sus compañeros, Freddie permaneció en un segundo plano, quieto y distante de la energía explosiva que siempre lo caracterizó.
Al finalizar el discurso de May, el cantante se acercó brevemente al micrófono para pronunciar sus últimas palabras públicas: "Gracias... buenas noches".
Nadie en el teatro sospechaba que ese escueto mensaje cerraba un ciclo de apariciones mediáticas que no volvería a repetirse.
El secreto detrás del silencio
Para ese entonces, el círculo íntimo de la banda protegía con celo la privacidad de Mercury.
El cantante recibió su diagnóstico de SIDA en 1987, pero mantuvo la noticia bajo llave incluso para sus colegas durante los primeros años.
Brian May recordó tiempo después la tensión de esos meses: "Realmente no supimos lo mal que estaba durante mucho tiempo. Nunca hablamos de ello porque Freddie no quería hacerlo. Era una especie de ley no escrita", recoge Los 40.
Los rumores sobre su salud crecieron tras la cancelación de giras, pero el artista prefirió vivir sus últimos meses enfocado en el estudio de grabación.
Freddie Mercury falleció casi dos años después de aquella ceremonia, el 24 de noviembre de 1991.
Hoy, esa imagen del vocalista con la estatuilla de Britannia en la mano representa el cierre de una era.
Aquel "Gracias, buenas noches" dejó de ser un simple saludo para convertirse en el agradecimiento final de un hombre que transformó la música para siempre.
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