Nick Reiner, hijo del reconocido director de cine Rob Reiner y de Michele Singer Reiner, se declaró "no culpable" de asesinar a sus padres en Los Ángeles.
El proceso judicial, que ya genera enorme atención mediática, pone en el centro tanto la tragedia familiar como el debate sobre salud mental. Además, pone en discusión la justicia penal en California.
Reiner, de 32 años, compareció ante una corte del centro de la ciudad vestido con un overol marrón de preso.
De acuerdo con TMZ, durante la audiencia respondió de forma afirmativa cuando el juez le preguntó si comprendía su derecho a un juicio rápido.
Con ese acto formal comenzó el proceso en su contra.
La fiscalía lo acusa de dos cargos de asesinato en primer grado con el agravante de homicidio múltiple.
Si un tribunal lo declara culpable, podría enfrentar cadena perpetua sin libertad condicional o incluso la pena de muerte. Sin embargo, los fiscales aún no deciden si solicitarán la sanción máxima.
Según la acusación, el crimen ocurrió durante la madrugada del 14 de diciembre en la residencia familiar ubicada en Brentwood, un exclusivo barrio de Los Ángeles.
Los investigadores sostienen que Reiner apuñaló a su padre, de 78 años, y a su madre, de 70, antes de huir.
Luego se registró en el hotel Pierside de Santa Mónica, donde la policía logró rastrear su paradero. Horas después lo detuvieron cerca de una gasolinera en el sur de la ciudad.
La salud mental, clave en la estrategia de defensa
El foco del caso se desplazó rápidamente hacia el estado mental del acusado.
Fuentes cercanas indicaron que Nick Reiner recibió un diagnóstico de esquizofrenia años atrás. Además, se encontraba bajo tratamiento por un trastorno psiquiátrico severo al momento del crimen.
Reportes de prensa también señalaron que su medicación habría cambiado semanas antes de los hechos, lo que podría haber afectado su estabilidad emocional y conducta.
La defensa parece orientada a resaltar estos antecedentes.
Aunque Reiner aún no confirmó si presentará formalmente el argumento de incapacidad mental, la opción de declararse "no culpable por razón de locura" permanece en evaluación.
En California, esta defensa solo prospera si se demuestra que el acusado no comprendía la naturaleza de sus actos ni podía distinguir entre el bien y el mal.
El proceso sumó un giro inesperado cuando el abogado Alan Jackson, conocido por intervenir en casos mediáticos como los de Harvey Weinstein y Kevin Spacey, se retiró de la defensa pocos días antes de la audiencia.
El jurista informó al tribunal que no podía continuar la representación por motivos legales y éticos, sin entregar detalles.
La defensora pública adjunta Kimberly Greene asumió entonces la dirección del equipo legal.
La fiscalía todavía no presenta el núcleo principal de pruebas.
Sin embargo, el caso ya impulsa un intenso debate público sobre cómo el sistema penal aborda situaciones donde las enfermedades mentales graves influyen en la responsabilidad criminal.
La próxima audiencia clave quedó fijada para el 29 de abril, cuando el tribunal evaluará si existen pruebas suficientes para llevar a Nick Reiner a juicio.
Mientras tanto, la atención mediática se concentra en la estrategia de la defensa. Además, se pone el foco en la posible relevancia del factor psiquiátrico dentro del proceso.
