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Expríncipe Andrés bajo arresto: las claves para entender la detención que sacude a la monarquía británica

El hermano del rey Carlos III fue puesto bajo custodia mientras la policía realiza registros en Berkshire y Norfolk.

Expríncipe Andrés
Getty Images

La detención de Andrew Mountbatten-Windsor marca uno de los episodios más delicados para la monarquía británica en décadas. El expríncipe —despojado de sus títulos el año pasado— fue arrestado bajo sospecha de mala conducta en un cargo público, en el marco de una investigación relacionada con su antigua relación con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein.

Las autoridades confirmaron que permanece bajo custodia mientras se desarrollan allanamientos en propiedades vinculadas a él en el este y sureste de Inglaterra.

El punto de quiebre: intercambio de información confidencial

El arresto se produce después de que la Policía de Thames Valley evaluara antecedentes sobre un presunto intercambio de información económica confidencial con Epstein durante el período en que Andrés ejercía como enviado especial para el Comercio Internacional.

De acuerdo con los reportes, el foco estaría en posibles filtraciones vinculadas a intereses estratégicos británicos en Asia alrededor de 2010.

Aunque el expríncipe Andrés ha negado reiteradamente cualquier irregularidad, la reapertura del caso tras nuevas revelaciones documentales en Estados Unidos intensificó la presión política y mediática.

¿Qué implica estar bajo custodia?

Según especialistas citados por la BBC, el plazo máximo de detención preventiva en Inglaterra puede extenderse hasta 96 horas, aunque lo habitual es que el interrogatorio y la eventual imputación se definan dentro de las primeras 24 horas.

Durante ese tiempo, el detenido permanece en una celda estándar mientras es interrogado por la policía. Posteriormente, puede ser acusado formalmente o liberado bajo investigación.

El escenario es inédito para un miembro de la familia real contemporánea y representa un golpe institucional significativo.

La presión política y el rol del gobierno

Semanas antes del arresto, el primer ministro Keir Starmer había señalado públicamente que “nadie está por encima de la ley”, en referencia a las investigaciones abiertas.

En paralelo, legisladores estadounidenses habían insistido en que Andrés entregara testimonio ante un comité del Congreso sobre su vínculo con Epstein, especialmente tras la divulgación de nuevas imágenes y correos electrónicos que reactivaron el escándalo.

Un escándalo que nunca desapareció

La relación entre Andrés y Epstein arrastra más de una década de controversias. En 2022, el expríncipe Andrés alcanzó un acuerdo extrajudicial en una demanda civil por abuso sexual, sin admitir culpabilidad.

Sin embargo, las recientes publicaciones de archivos judiciales en Estados Unidos —incluyendo fotografías y correspondencia privada— devolvieron el caso a primera línea.

El impacto mediático fue inmediato, y el palacio de Buckingham había comenzado a mostrar una disposición más explícita a colaborar con las autoridades.

Consecuencias para la monarquía

Carlos III ya había tomado distancia de su hermano: le retiró títulos, funciones oficiales y residencia en Windsor. No obstante, el arresto supone un nivel de gravedad completamente distinto.

Analistas reales coinciden en que la prioridad del rey es proteger la estabilidad institucional de la Corona. Esto cobra más valor si se considera el momento de transición generacional hacia el príncipe Guillermo.

La detención del ciudadano Andrew Mountbatten-Windsor no solo representa un proceso judicial individual. También abre un capítulo decisivo para la credibilidad y supervivencia simbólica de la monarquía británica en el siglo XXI.


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