A más de 30 años del fallecimiento de Kurt Cobain, un equipo privado de científicos forenses reabrió el debate académico y mediático sobre las causas de su muerte.
El líder de Nirvana apareció sin vida el 5 de abril de 1994 en su casa de Seattle con una herida de escopeta. Esto llevó a las autoridades a dictaminar un suicidio.
Sin embargo, una nueva investigación fue liderada por el especialista Brian Burnett y la investigadora Michelle Wilkins. Además, esta investigación sugiere que el músico pudo ser víctima de un homicidio cuidadosamente orquestado.
Tras revisar el material forense y la autopsia original, Burnett llegó a una conclusión inquietante. Esto lo reportó el Daily Mail: "Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto".
El informe, publicado en la International Journal of Forensic Science, expone diez elementos clave que contradicen la hipótesis oficial, señalando que el artista pudo haber sufrido una sobredosis forzada de heroína antes del disparo.
Escena "coreografiada" y anomalías biológicas
Según Wilkins, los daños observados en el cerebro y el hígado de Kurt Cobain indican un proceso de hipoxia (falta de oxígeno) prolongado.
"Esto no ocurre en una muerte instantánea por escopeta, sino en una sobredosis prolongada", explicó la investigadora.
El equipo sostiene que el estado comatoso de Cobain, debido a una dosis de heroína diez veces superior a la habitual, le habría impedido manipular una escopeta Remington de tres kilogramos.
Además, los peritos calificaron la escena del crimen como "coreografiada". Entre los puntos más sospechosos destacan:
- Ausencia de sangre: La mano izquierda de Cobain, ubicada junto al cañón, estaba limpia. Además, los especialistas afirman que "no existe ningún escenario en el que esa mano no esté cubierta de sangre" tras un disparo de ese tipo.
- Orden excesivo: El kit de heroína aparecía perfectamente recogido y las jeringas tapadas. Esto sería una tarea casi imposible para alguien con una dosis letal en el organismo.
- La nota de despedida: Wilkins detectó que la parte superior de la carta no menciona el suicidio, mientras que las líneas finales muestran una caligrafía y tono distintos, sugiriendo que alguien más pudo escribirlas.
La respuesta de las autoridades de Seattle
Pese a estos hallazgos, la Oficina del Examinador Médico del Condado de King mantiene su postura.
Un vocero oficial aseguró que la investigación original fue exhaustiva y que solo reabrirían el caso ante la aparición de "pruebas nuevas y concluyentes", algo que, según la institución, no ha ocurrido todavía.
Para Wilkins, la transparencia es fundamental para evitar el impacto social que este caso genera.
La investigadora recordó que los suicidios por imitación inspirados en Cobain continúan ocurriendo: "Si estamos equivocados, solo pedimos que nos lo demuestren", sentenció.
