Con el aumento de las temperaturas y las salidas al aire libre, los perros también cambian sus hábitos… y sus necesidades de cuidado. Paseos más largos, escapadas al cerro, tardes en el parque o incluso visitas a la playa implican mayor contacto con tierra, polvo y alérgenos. Por eso, especialistas recomiendan que durante el verano el baño se realice cada quince días, duplicando la frecuencia habitual del invierno.
Según explica Catherine Soto, médico veterinario de Laboratorio Drag Pharma, en los meses de calor los perros tienen más vida al exterior. “Están más expuestos a la tierra y a los alérgenos presentes en el pasto y el ambiente. En invierno, cuando pasan más tiempo en espacios cerrados, es suficiente bañarlos una vez al mes”, señala.
No mantener una higiene adecuada puede provocar acumulación de ácaros, polvo y agentes irritantes en el pelaje y la piel. Esto se traduce en picazón constante, rascado excesivo e incluso heridas. En razas con pliegues cutáneos, la humedad acumulada también puede favorecer la aparición de hongos e infecciones.
Playa, champú y cuidado extra
Si el perro acompaña a sus tutores al mar, el baño debe realizarse cada vez que ingrese al agua. La sal puede resecar el pelaje e irritar la piel, por lo que es importante usar champú y enjuagar correctamente.
Al elegir el producto, la experta distingue entre champús cosméticos —orientados a limpiar y embellecer— y dermocosméticos, que además ayudan a tratar afecciones específicas de la piel. Existen opciones para realzar pelajes oscuros o claros, controlar olores en casos de piel seborreica o hidratar pieles sensibles con ingredientes como avena, que forman una capa protectora y reducen la pérdida de humedad.
Durante el baño, se recomienda comenzar por las patas, continuar por la cola y el lomo, y dejar la cabeza para el final. Evitar que el producto entre en los ojos es fundamental, aunque hoy existen alternativas “tear-free” que no provocan irritación. También es importante proteger las orejas con algodón para prevenir otitis.
Finalmente, aunque haga calor, el secado completo es indispensable. Primero con toalla absorbente y luego con secador a temperatura tibia, para evitar que la humedad quede atrapada en los pliegues y genere problemas cutáneos.
En verano, el baño no es solo una cuestión estética: es parte esencial del bienestar y la salud de las mascotas.

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