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El refugio de Gustavo Cerati en Chile: así es Vichuquén, el destino donde el cantante encontró inspiración frente al lago

A poco más de dos horas de Curicó, una comuna del Maule guarda la memoria íntima del reconocido músico argentino.

Vichuquén Gustavo Cerati
Getty Images

Chile fue mucho más que un destino de descanso para Gustavo Cerati. Durante largas estadías en el sur del país, el líder de Soda Stereo encontró un espacio de calma y creación que marcaría algunas de sus composiciones más recordadas.

Uno de esos lugares fue Vichuquén, una comuna ubicada a poco más de dos horas de Curicó, donde el paisaje y el silencio se transformaron en música.

El lago como punto de partida creativo

Fue el Lago Vichuquén el escenario que acompañó ese proceso creativo. Así lo recordó la Municipalidad de Vichuquén a través de una publicación, donde destacó cómo el músico convirtió el entorno en una fuente de inspiración.

“Para muchos, él era el astro del rock; para Vichuquén, era un vecino más”, señalaron, evocando imágenes cotidianas del artista tocando guitarra al amanecer, caminando por la orilla del lago o compartiendo comidas típicas con habitantes del sector.

Canciones nacidas entre agua y silencio

Según el relato difundido por el municipio, fue en este entorno donde Cerati comenzó a dar forma a algunas ideas. Y no es menor, ya que terminaron en discos fundamentales como Amor Amarillo y Sueño Stereo. Canciones como “Lisa”, “Crema de Estrellas”“Lago en el Cielo” suelen ser asociadas por los fanáticos a esos días de contemplación frente al lago.

El vínculo con Chile también estuvo marcado por su relación con Cecilia Amenábar. Esta, con quien compartió ese periodo de vida más familiar y introspectivo, lejos del vértigo de las giras.

Recuerdos que siguen vivos en la comunidad

Vecinos de la zona también aportaron testimonios que refuerzan esa imagen cercana del músico. Doña Elsa, conocida por su cocina casera, recordó su predilección por el pastel de choclo y las empanadas. Otros habitantes evocan escenas de Cerati lanzándose al lago, regresando a la orilla y retomando la guitarra como parte de un ritual cotidiano.

Las anécdotas compartidas en redes sociales se multiplicaron rápidamente, con relatos de serenatas improvisadas, largas conversaciones nocturnas y encuentros musicales espontáneos que hoy forman parte de la memoria colectiva del lugar.

Años después de su partida, Vichuquén conserva algo más que el recuerdo de una visita ilustre. El lago, el paisaje y las historias que sobreviven entre sus habitantes confirman que, para Gustavo Cerati, Chile no fue solo un destino pasajero, sino un espacio donde la música encontró silencio, refugio y profundidad.


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