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Cuando el estrés aprieta la mandíbula: cómo la ansiedad puede estar afectando tu salud dental

Dolor de cabeza persistente, rigidez facial o sensación de cansancio al despertar pueden ser señales de bruxismo.

Bruxismo
Cedidas

El estrés cotidiano no siempre se manifiesta como cansancio mental o dificultad para concentrarse. En muchos casos, el cuerpo habla primero. Dolores de cabeza recurrentes, tensión en el cuello o una mandíbula rígida al despertar pueden ser alertas tempranas de que la ansiedad está pasando la cuenta de forma silenciosa. Uno de los cuadros más comunes asociados a este fenómeno es el bruxismo, el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes.

Esta conducta puede ocurrir tanto durante el día como mientras dormimos, y aunque suele minimizarse, sus consecuencias no son menores. Con el tiempo, el bruxismo puede generar desgaste dental, sensibilidad, dolores mandibulares, cefaleas tensionales e incluso alteraciones en la articulación temporomandibular.

Lo que dicen los expertos

Según explica Catalina Neira, odontóloga de Clínica CRL, el estrés y la ansiedad cumplen un rol central en el desarrollo de este problema. “En muchas ocasiones, el origen del bruxismo está directamente relacionado con el estrés. Cuando existe una condición previa, esta conducta actúa como un gatillante. Todo está conectado”, señala.

Desde una perspectiva fisiológica, el estrés activa el sistema de alerta del cuerpo, elevando la liberación de cortisol y manteniendo la musculatura en un estado de tensión constante. Esto provoca contracciones involuntarias, especialmente en el rostro y la mandíbula, favoreciendo el acto de apretar los dientes sin que la persona lo note conscientemente.

Señales que no deberías ignorar

Existen síntomas frecuentes que pueden indicar la presencia de bruxismo.

Entre ellos destacan el dolor mandibular o la sensación de rigidez facial al despertar, dolores de cabeza persistentes, contracturas en cuello y hombros, sensibilidad dental y desgaste visible en las piezas dentales. Detectarlos a tiempo es clave para evitar daños mayores.

Pantallas, mal dormir y tensión acumulada

El estilo de vida actual también influye. El uso excesivo de celulares, computadores y pantallas antes de dormir altera la producción de melatonina, afectando la calidad del descanso. Un sueño poco reparador mantiene la musculatura facial sobreexigida y perpetúa el ciclo de tensión.

“La falta de descanso y la sobreexposición digital aumentan las cefaleas tensionales. A veces, cambios simples como realizar actividad física o exponerse a la luz solar pueden generar mejoras notorias”, explica Neira.

Qué puedes hacer para aliviar la tensión

Entre las recomendaciones prácticas se encuentran incorporar pausas activas durante el día, realizar automasajes y elongaciones mandibulares, reducir el uso de pantallas antes de dormir, practicar técnicas de relajación como respiración consciente o meditación y, ante síntomas persistentes, consultar con profesionales como odontólogos o kinesiólogos especializados.

“Tomar conciencia de cuándo apretamos los dientes es un primer paso fundamental. Enseñarle al cerebro que no necesita mantenerse en alerta permanente puede reducir significativamente la frecuencia del bruxismo”, concluye la especialista.

Cuidar la salud mental también es cuidar la salud dental. Escuchar las señales del cuerpo puede marcar la diferencia antes de que el estrés deje huellas más profundas.


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