El show de medio tiempo del Super Bowl 2026 volvió a confirmar que este espacio ya no es solo un interludio deportivo, sino un escenario cultural de alcance planetario. Millones de espectadores alrededor del mundo fueron testigos de una presentación que apostó fuerte por lo visual, lo simbólico y el cruce entre distintas disciplinas del entretenimiento.
Uno de los elementos que más comentarios generó fue la inclusión de una escenografía íntima y reconocible —una “casita” que funcionó como núcleo narrativo del espectáculo— y que sirvió como punto de encuentro para una serie de celebridades captadas por las cámaras durante la transmisión en vivo.
Un cruce entre música, espectáculo y cultura pop
A lo largo del show, la realización televisiva se detuvo en distintos momentos en esta escenografía, revelando la presencia de figuras reconocidas a nivel mundial. Entre ellas destacó el actor chileno Pedro Pascal, cuya aparición fue rápidamente celebrada en redes sociales.
Junto a él, también se pudo ver a Karol G, una de las artistas latinas más influyentes del momento; a Jessica Alba; y a la rapera Cardi B, reforzando el carácter transversal del espectáculo.
Las cámaras también captaron a Young Miko y al ícono puertorriqueño Ricky Martin, quien además tuvo participación vocal en uno de los segmentos del show.
Un show pensado para la audiencia global
Más allá de los nombres propios, el foco del medio tiempo estuvo puesto en construir una experiencia visual potente. Esta, que fuese capaz de dialogar con la audiencia masiva del Super Bowl sin perder identidad. El uso de invitados famosos dentro de la escenografía no fue un gesto decorativo, sino una forma de reforzar el carácter comunitario y cultural.
Durante los cerca de quince minutos que dura tradicionalmente el show de medio tiempo, el despliegue escénico apostó por referencias a la música urbana, al legado latino y a la idea de hogar como espacio simbólico, elementos que resultaron especialmente efectivos en un evento seguido por públicos de distintos contextos culturales.
Un medio tiempo que volvió a marcar agenda
El Super Bowl LX confirmó, una vez más, que su show de medio tiempo es uno de los escenarios más influyentes del entretenimiento contemporáneo. La aparición de celebridades dentro de la puesta en escena amplificó el impacto mediático. Pero no solo eso, sino que también reforzó la noción de que este espectáculo une al deporte, la música, el cine y la cultura pop.
En un evento donde cada segundo cuenta, el medio tiempo volvió a demostrar que puede generar conversación global mucho más allá del marcador final.
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