Christopher Nolan no solo ocupa los titulares por el próximo estreno de su película La Odisea.
Desde su llegada a la presidencia de la Directors Guild of America (DGA), el cineasta enfrenta un panorama de agitación. Esta situación sacude los cimientos de la industria audiovisual en Estados Unidos.
Nolan lidera hoy a 20 mil miembros del sindicato en una lucha contra tres frentes principales. Estos son: la inteligencia artificial (IA), el desplome del empleo y las fusiones corporativas.
La realidad laboral del sector arroja cifras alarmantes.
Según la DGA, el empleo en televisión cayó un 35 % en 2024. Mientras tanto, en cine la baja oscila entre el 8 % y el 12 %.
Nolan cuestiona con dureza esta desconexión: "¿Qué está pasando con la inversión? ¿Por qué no estamos reinvirtiendo en el consumidor?".
Para el director, los nuevos modelos de negocio alteran la relación entre el gasto del público y la creación de oportunidades para los trabajadores.
Incentivos federales y el desafío de la inteligencia artificial
Para frenar la fuga de producciones hacia otros países, Nolan propone una iniciativa de incentivo fiscal federal del 25 %.
Su objetivo es que este beneficio sea acumulable con los planes estatales.
"Necesitamos un reembolso federal que permita competir con otros lugares del mundo que están absorbiendo producción gracias a incentivos excelentes", sostiene el presidente de la DGA.
Sin embargo, el empleo no es el único reto.
El avance de la IA genera una preocupación profunda sobre el control del trabajo creativo.
Nolan busca establecer mecanismos donde los directores tengan voz en el uso de estas herramientas para evitar manipulaciones.
Aunque ve una oportunidad en el licenciamiento de contenidos, es tajante: “Hasta que no veamos cómo se va a pagar eso a los miembros de los sindicatos, las compañías no tendrán el apoyo de los gremios”.
La incertidumbre por Warner Bros. y Netflix
La posible absorción de Warner Bros. por parte de gigantes como Netflix o Paramount añade otra capa de tensión.
De acuerdo con As, Nolan advierte que cualquier fusión histórica conlleva necesariamente una consolidación y, por ende, una pérdida de puestos de trabajo.
Al director le preocupa si el estudio mantendrá su identidad cinematográfica o si terminará absorbido por completo por las lógicas del streaming.
"Tenemos preocupaciones muy, muy importantes sobre cómo va a desarrollarse todo esto. La pérdida de un gran estudio es un golpe enorme", recalcó Nolan.
Aunque Netflix ofrece ventanas de exhibición de 45 días en cines, el sindicato exige que el plazo aumente a 60 días para proteger la experiencia teatral.
Con las negociaciones laborales fijadas para mayo, el director de Interstellar e Inception se prepara para "arremangarse". Es decir, busca defender el sistema de salud y las compensaciones de sus colegas.
Mientras el mundo espera el 17 de julio para ver su nueva obra, Nolan mantiene la cabeza fría frente a la innovación. Al respecto, afirma: "No queremos que la innovación sea solo una excusa para pagar menos a nuestros miembros".
