El fin de las vacaciones no solo marca el regreso a la rutina. Para muchos niños, niñas y adolescentes, también significa enfrentar nuevas exigencias académicas, sociales y emocionales.
Transiciones como pasar de kínder a primero básico, de octavo a primero medio o iniciar cuarto medio suponen un cambio de rol dentro del colegio. Y ese proceso, aunque natural, puede generar ansiedad.
De hecho, un estudio publicado en la revista científica BJPsych Open en 2025 señala que entre un 10% y un 40% de los estudiantes experimenta ansiedad durante el paso de primaria a secundaria, asociada tanto a evaluaciones como a integración social y aumento de exigencias académicas.
“Los cambios de ciclo remueven certezas”
Felipe González Barriga, director de Estudios de Enseñanza Media del colegio Manquecura Ciudad del Este, explica que el impacto va más allá del cambio de curso.
“Los cambios de ciclo remueven certezas. No se trata solo de un curso nuevo, sino de un nuevo rol dentro del colegio, nuevas responsabilidades y muchas veces, una mayor autoexigencia”.
Reconocer estas emociones como parte del proceso es clave para abordarlas de forma saludable.
Cinco claves para facilitar la transición
Desde la comunidad educativa recomiendan acciones concretas para enfrentar esta etapa:
1. Anticipar y conversar
Hablar sobre los cambios concretos que vienen y resolver dudas reduce la incertidumbre.
2. Validar las emociones
Evitar frases que minimicen el miedo o la preocupación. Expresiones como “es normal sentirse así” fortalecen la confianza.
3. Recuperar rutinas progresivamente
Ajustar horarios de sueño, alimentación y estudio antes del inicio de clases genera sensación de control.
4. Enfocarse en el proceso
Especialmente en primero y cuarto medio, es importante valorar el aprendizaje gradual más que el resultado inmediato.
5. Mantener comunicación con el colegio
Una coordinación temprana entre familia y establecimiento permite detectar señales de ansiedad persistente.
La ansiedad no se expresa igual en todas las edades
En los más pequeños, el malestar puede manifestarse con síntomas físicos o resistencia a separarse de los adultos.
Por otro lado, en adolescentes puede aparecer como irritabilidad, retraimiento o presión excesiva por el rendimiento. En cuarto medio, además, se suma la ansiedad asociada a la PAES y a las decisiones sobre el futuro.
Yanina Galaz, psicóloga y coordinadora de Convivencia Educativa de la red de colegios Cognita, enfatiza el rol del entorno.
“Cuando el entorno valida, ordena y contiene, la ansiedad disminuye y se transforma en una oportunidad de crecimiento”.
La vuelta a clases no es solo un cambio de calendario. Es una transición emocional que, bien acompañada, puede convertirse en una instancia de aprendizaje y fortalecimiento personal.
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