El 14 de febrero de 1987, el rock dominó el Día de San Valentín en Estados Unidos.
Ese día, Livin' on a Prayer, el segundo single del álbum Slippery When Wet, alcanzó el número 1 del Billboard Hot 100 y comenzó un reinado de cuatro semanas que consolidó su impacto global.
La historia detrás del éxito resulta tan llamativa como su ascenso en los rankings.
El propio Jon Bon Jovi no confiaba en la primera versión grabada. Incluso decidió dejarla fuera del álbum en un inicio.
El giro llegó gracias a la insistencia de Richie Sambora, quien convenció al vocalista de retrabajar la canción.
Ambos añadieron una nueva línea de bajo, modificaron la batería e incorporaron la distintiva talk box en la guitarra. Ese proceso transformó un tema descartado en un himno del rock.
De la radio a fenómeno mundial
Lanzada a fines de 1986, la canción dominó las radios de rock y pop. Su videoclip tuvo alta rotación en MTV, lo que impulsó la popularidad del grupo en plena era audiovisual.
El single también alcanzó el primer lugar en el ranking Mainstream Rock y se convirtió en el segundo número 1 consecutivo de la banda en el Hot 100. Con el paso del tiempo, vendió más de 13 millones de copias en todo el mundo y logró certificaciones multiplatino.
En 2021, la revista Rolling Stone incluyó el tema en su lista de las 500 mejores canciones de todos los tiempos.
Su video oficial superó los mil millones de reproducciones en YouTube en 2023, confirmando su vigencia décadas después.
Más allá de su éxito comercial, la canción conecta con el público por su historia. La letra sigue a Tommy y Gina, una pareja trabajadora que enfrenta dificultades económicas. "
Trata sobre cómo dos chicos afrontan las luchas de la vida y cómo su amor y ambiciones les ayudan a superar los tiempos difíciles”, explicó Jon Bon Jovi. "Es de clase trabajadora y es real… Quería incorporar el elemento cinematográfico y contar una historia sobre gente que conocía".
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