La producción de Melania, el documental que retrata los 20 días previos a la segunda toma de posesión de Donald Trump, enfrentó un duro rechazo por parte de la industria musical.
Marc Beckman, productor del filme, reveló recientemente que figuras como Guns N' Roses, Grace Jones y los herederos de Prince prohibieron terminantemente el uso de su música en el proyecto.
Según Beckman, el equipo intentó obtener licencias de temas icónicos, pero las posturas políticas de los artistas frenaron las negociaciones.
En el caso de Guns N Roses, el productor detalló una división interna: mientras un integrante dio luz verde, otro bloqueó la petición.
"Necesitábamos la aprobación de todos para incluirla. Guns N' Roses fue definitivamente una decepción para nosotros", comentó Beckman a Variety.
La política se impone a la banda sonora de Melania
El rechazo de los herederos de Prince resultó ser uno de los más tajantes.
Beckman relató que un abogado de la sucesión contactó a la producción para aclarar que "Prince nunca querría que su canción se asociara con Donald Trump".
A pesar de que el productor argumentó que la película se centra en Melania y no es un filme político, el acceso a la discografía del genio de Minneapolis permaneció cerrado.
Grace Jones también mantuvo una postura firme.
La cantante, quien en el pasado criticó duramente a Trump por su gestión y retórica, se negó a otorgar los derechos de su música.
Beckman lamentó esta decisión: "Ella aparentemente no pudo superar el obstáculo político, a pesar de que la película no es política. Es decepcionante cuando la gente pone la política tan adelante".
Conflictos legales y éxitos en taquilla
La banda sonora actual ya genera controversia legal.
Jonny Greenwood, de Radiohead, y el director Paul Thomas Anderson exigieron que retiren la música de la película Phantom Thread del documental.
No obstante, Beckman desestimó esta solicitud y mantuvo las piezas en el montaje final.
Por otro lado, artistas como Michael Jackson, Elvis Presley y James Brown sí aparecen en los créditos, además de una canción de The Rolling Stones que contó con el visto bueno de Mick Jagger.
A pesar de las críticas y una calificación del 11% en Rotten Tomatoes, el documental rompió récords comerciales antes de su estreno.
Amazon adquirió los derechos de transmisión por 40 millones de dólares, la cifra más alta pagada por un documental en la historia.
Sin embargo, la veracidad de sus cifras de taquilla global, que ascienden a 9.5 millones de dólares, enfrenta cuestionamientos por presuntas irregularidades en la venta de boletos.
