El 10 de febrero de 1997, Blur publicó su quinto álbum de estudio, Blur, un trabajo que marcó un quiebre en la historia del grupo inglés.
Lejos del britpop que los había llevado al centro de la escena británica, la banda apostó por un sonido más áspero y experimental, influenciado por el indie rock estadounidense de nombres como Pavement y Sonic Youth.
El cambio no pasó inadvertido.
Tras el éxito comercial de The Great Escape (1995), Blur enfrentaba comparaciones constantes con Oasis, que dominaba las listas con (What's the Story) Morning Glory?.
Esa tensión empujó a Damon Albarn y compañía a replantear su rumbo artístico.
Un giro creativo impulsado por Graham Coxon
El guitarrista Graham Coxon se convirtió en una figura clave del viraje.
Influenciado por el rock alternativo de Estados Unidos, promovió un enfoque más crudo en guitarras y estructuras.
Albarn, inicialmente reticente, terminó por aceptar la necesidad de avanzar.
"Puedo sentarme al piano y escribir brillantes canciones pop todo el día, pero tienes que seguir adelante", afirmó el vocalista.
La grabación se desarrolló entre Londres y Reykjavík, Islandia, en un clima de mayor improvisación. Coxon recordó ese proceso como una instancia inédita para la banda: "Fue la primera vez que realmente nos atascamos".
El baterista Dave Rowntree describió el resultado como un disco más agresivo y emocional que los trabajos anteriores.
Albarn también llevó las letras hacia terrenos más personales.
Beetlebum, el primer single, reflejó ese cambio y se inspiró en su relación con Justine Frischmann y experiencias marcadas por el consumo de heroína.
Éxito crítico, comercial y expansión global
Pese a las dudas del sello EMI y de parte de la prensa musical, Blur debutó en el número uno del Reino Unido y obtuvo certificación de platino.
Beetlebum lideró las listas británicas, mientras que Song 2, con su famoso grito "woo-hoo!", se transformó en un fenómeno en Estados Unidos.
El álbum entró al Top 20 en seis países y se convirtió en el trabajo más exitoso del grupo en el mercado estadounidense, donde el britpop había tenido escasa repercusión.
En ese territorio, Blur alcanzó el puesto 61 del Billboard 200 y fue certificado oro, impulsado por la rotación de Song 2 en radios, películas, series y campañas publicitarias.
La crítica celebró el riesgo artístico y la composición de Albarn.
Blur también marcó el último trabajo con el productor Stephen Street hasta su reencuentro en The Magic Whip (2015).
