El 20 de febrero de 1984, The Smiths lanzó su álbum debut homónimo y rápidamente se instaló entre las propuestas más influyentes del rock británico de los años 80.
Con la voz melancólica de Morrissey y la guitarra característica de Johnny Marr, el grupo combinó la energía del punk con la sensibilidad del pop y letras centradas en la soledad, el amor no correspondido y la angustia juvenil.
El disco, producido por John Porter, debutó en el puesto número dos del ranking de álbumes del Reino Unido y permaneció 33 semanas en lista.
Canciones como Hand in Glove, su primer single, ayudaron a consolidar el interés del público antes del lanzamiento, mientras temas como This Charming Man, Still Ill y Handsome Devil ampliaron su alcance entre la audiencia joven.
La crítica también respondió con entusiasmo.
En 1989, la revista Rolling Stone ubicó el álbum en el puesto 22 de su lista de los mejores discos de los años 80, y en 2003 lo incluyó en el ranking de los 500 álbumes más destacados de todos los tiempos.
The Smiths: un debut que definió una identidad sonora
La banda inició el proceso de grabación tras firmar con el sello Rough Trade en 1983.
Primero trabajó con el productor Troy Tate, quien intentó capturar el sonido en vivo del grupo.
Sin embargo, el resultado no convenció plenamente, lo que llevó a regrabar el material con John Porter.
Más tarde, Johnny Marr recordaría esa etapa: "Trabajar con John de inmediato nos dio resultados… no solo me impulsó a mí, sino a toda la banda".
El guitarrista también destacó que la colaboración estableció una relación musical y personal que resultó clave para el desarrollo del grupo.
El álbum también destacó por su estética visual.
Morrissey diseñó la portada, que presenta al actor Joe Dallesandro en una imagen tomada de la película Flesh de Andy Warhol, reforzando el vínculo del proyecto con referencias culturales y contraculturales.
Con el tiempo, el debut de The Smiths se convirtió en un punto de inflexión dentro del rock alternativo británico, al instalar una propuesta que se alejaba del pop dominante de la época y conectaba con una generación que buscaba nuevas formas de expresión emocional y sonora.
