El 10 de enero de 2016, el mundo se despertó con una noticia que parecía un guion de ciencia ficción, David Bowie se había marchado.
No hubo filtraciones ni fotos de hospital, fiel a su mística, el "Camaleón" orquestó su salida con la precisión de un relojero suizo, dejando como regalo de despedida Blackstar. Un álbum que hoy, a 10 años de su muerte, suena como un testamento profético sobre la mortalidad y la trascendencia.
Este sábado se cumple una década desde que David Robert Jones dejó de respirar en Nueva York tras una batalla privada contra el cáncer de hígado.
Sin embargo, en pleno 2026, su figura está más viva que nunca. Desde el estreno mundial del documental "Bowie: The Final Act" en Channel 4, hasta los homenajes sinfónicos en Berlín y Londres, el legado del hombre que cayó a la Tierra sigue desafiando cualquier etiqueta.
David Bowie: el artista que no quiso ser estatua
Bowie no fue solo un músico, fue un vampiro cultural que absorbía el presente para inventar el futuro. Desde sus inicios en Brixton, su obsesión no fue la fama, sino la reinvención.
Su rechazo al título de "Caballero" (Sir) ofrecido por la Reina Isabel II en 2003 lo resume todo: "No es para lo que he trabajado toda mi vida". Él no buscaba honores institucionales, buscaba la libertad de ser, en sus propias palabras, "un hombre diferente".
"The Final Act": La crudeza detrás del mitoEl nuevo documental que conmemora este aniversario nos recuerda el lado más humano y, a veces, implacable del genio.
Testimonios como el de su amiga Dana Gillespie revelan a un Bowie que "usaba y tiraba" etapas y personas para alimentar su arte. Pero es esa misma intensidad la que nos dio a Ziggy Stardust, al Thin White Duke y a la banda Tin Machine.
Hoy, el eco de canciones como "Heroes", "Changes" o "Space Oddity" no solo resuena en las plataformas de streaming, sino en una generación que ve en él al máximo estandarte de la fluidez y la autenticidad.
A 10 años de su partida, entendemos que Bowie no murió, simplemente terminó de transformarse en lo que siempre fue, polvo de estrellas que sigue iluminando nuestra extraña realidad.
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