El Estadio Nacional volvió a transformarse en un escenario cultural de alcance histórico. Más de 40 mil personas llegaron hasta el principal recinto deportivo del país para presenciar una nueva presentación gratuita de “Carmina Burana”, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y el Coro Sinfónico Universidad de Chile, en una iniciativa impulsada por la Universidad de Chile y producida por Bizarro.
Con más de 150 artistas sobre el escenario y una audiencia que repletó las graderías del coliseo ñuñoíno, la cantata escénica del compositor Carl Orff volvió a resonar con fuerza, consolidándose como uno de los hitos culturales más convocantes del verano. El espectáculo también fue transmitido en vivo a todo el país a través de TVN, UCHILE TV y Radio Universidad de Chile, ampliando su alcance más allá del recinto.
Cultura como bien público
Previo al inicio del concierto, la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés, subrayó el sentido profundo de la iniciativa. En sus palabras, la jornada representó una reafirmación del compromiso de las universidades públicas con el acceso democrático a la cultura. Una la cual destacó que las artes no deben entenderse como un privilegio, sino como un derecho colectivo.
Desde el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile (CEAC), su directora Dominique Thomann valoró la masiva respuesta del público y el carácter de encuentro que tuvo la actividad, enfatizando la relevancia del vínculo entre las artes y la ciudadanía para dar sentido al quehacer cultural.
Un homenaje y una puesta en escena monumental
Uno de los momentos de la noche fue el homenaje al fallecido maestro Rodolfo Saglimbeni, quien dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional entre 2019 y 2025. Un registro audiovisual repasó algunos de los conciertos masivos realizados bajo su batuta, recordando así su legado.
La ejecución estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, dirigida por el maestro invitado Carlos Vieu. Este, junto al Coro Sinfónico Universidad de Chile, bajo la dirección de Juan Pablo Villarroel. A ellos se sumaron las voces solistas de Tabita Martínez (soprano), Moisés Mendoza (contratenor) y Pablo Oyanedel (barítono).
Un encuentro ciudadano transversal
Entre el público se contó la presencia de autoridades de gobierno, representantes del mundo diplomático, académicos, parlamentarios y familias provenientes de distintas regiones del país. Para muchos asistentes, la gratuidad y la magnitud del evento fueron factores decisivos para participar, valorando especialmente la posibilidad de acceder a música académica de excelencia en un formato masivo e inclusivo.
La presentación de “Carmina Burana” en el Estadio Nacional volvió a demostrar que la colaboración entre el mundo público y privado puede dar origen a experiencias culturales de gran impacto. Estas, siendo capaces de reunir a miles de personas en torno a la música, la memoria y el patrimonio común.
