El 23 de enero de 1976, David Bowie lanzó Station to Station, su décimo álbum de estudio. Es además una de las obras más complejas de su catálogo.
El disco no solo definió un punto de quiebre musical. También introdujo a un nuevo alter ego: The Thin White Duke (El Delgado Duque Blanco), una figura elegante, distante y profundamente europea.
El álbum llegó tras el rodaje de El hombre que cayó a la Tierra. Esta película de ciencia ficción fue dirigida por Nicolas Roeg y se basa en la novela de Walter Tevis.
Ese cruce entre cine, música e identidad personal marcó de forma decisiva el tono del proyecto.
Bowie explicó más tarde que Station to Station representó "un llamado a volver a Europa".
Así, se alejó de la exploración de la música negra estadounidense que había desarrollado en Young Americans.
El Thin White Duke encarnó ese giro estético y conceptual.
Station to Station: un disco atravesado por tensión personal y búsqueda creativa
Durante el proceso de grabación, Bowie atravesó un período de fuerte inestabilidad personal. Estaba marcado por problemas financieros, el quiebre de su matrimonio y una severa adicción a la cocaína.
Años después, reconoció que apenas recordaba partes de la producción del álbum y atribuyó varios errores de juicio a ese contexto.
Musicalmente, Station to Station funcionó como un puente sonoro.
El disco profundizó el funk y el soul de su trabajo previo. Sin embargo, abrió la puerta a una nueva dirección influenciada por el krautrock alemán. Hay referencias claras a bandas como Kraftwerk y Neu!.
Los sintetizadores y los ritmos motorik anticiparon el camino que Bowie recorrería poco después.
La canción que da título al álbum, con más de diez minutos de duración, condensó esa ambición artística.
Mientras tanto, Golden Years se convirtió en un éxito que alcanzó el Top 10 en Reino Unido y Estados Unidos.
En lo lírico, Bowie exploró ideas ligadas a Nietzsche, Aleister Crowley, la mitología, la religión y el amor. Lo hizo siempre desde una perspectiva más oscura y desafiante.
El crítico Charles Shaar Murray describió el álbum como "una obra nacida de la turbulencia".
El punto de partida hacia la Trilogía de Berlín
El impacto de Station to Station fue inmediato.
El disco recibió una buena acogida de la crítica y el público. Así, sentó las bases de la Trilogía de Berlín, grabada junto a Brian Eno entre 1977 y 1979. Es una de las etapas más influyentes de su carrera.
