Lo que parecía una alianza inquebrantable nacida en las calles y consagrada en el escenario más importante de Latinoamérica, ha llegado a su punto final.
Claudio Castillo y Fernando Rojas (Andy Payahop), los hombres detrás del fenómeno Payahop, confirmaron que el dúo dejará de existir oficialmente en las próximas semanas. Marcando el fin de una etapa dorada para el humor musical en Chile.
La noticia, que cayó como un balde de agua fría para los nostálgicos que aún ríen con su rutina de rimas y picardía de Viña 2014, fue transparentada por el propio Andy. Tras años de recorrer festivales y programas de talento, como su reciente paso por Coliseo en 2025, las diferencias en la visión artística terminaron por separar sus caminos.
"Solito hago más lo que quiero"
Con una honestidad brutal que no busca disfrazar la realidad, Fernando Rojas explicó que su salida responde a una necesidad de "evolución artística" y, sobre todo, bienestar personal.
"Ya me acostumbré a estar trabajando solo y me di cuenta que solito hago más lo que quiero en el escenario", confesó el comediante, dejando entrever que la dinámica de dúo ya le resultaba restrictiva.
Bajo el nuevo nombre de "Andy Payahop, salud y paz mental", el artista ahora vuelca su carrera hacia un formato híbrido entre el humor y las charlas motivacionales para empresas, un giro inesperado que busca conectar con la resiliencia y la salud emocional, lejos de los tambores compartidos con Claudio.
El último show: la cita es en el sur
Para quienes quieran ver por última vez la química de estos "urbanos de la risa", el calendario ya tiene una fecha marcada a fuego: el 6 de febrero en la ciudad de Osorno. Este evento será el cierre de una historia que comenzó en las micros de Santiago y que llegó a ostentar las Gaviotas de Plata y Oro.
A pesar del quiebre, Andy fue enfático en señalar que no existen conflictos personales graves con Castillo: "Con Claudio estamos bien", aseguró, deseándole éxito en sus futuros proyectos, que incluyen un taller de estampado y la producción de canciones propias.
Payahop no solo fue un dúo de chistes, fue la representación del "humor de calle" que logró profesionalizarse. Aunque en los últimos años enfrentaron el desafío de adaptar su lenguaje a los nuevos tiempos, declarando incluso estar "propensos a la funa" por su estilo irreverente, su huella en el Festival de Viña permanece como uno de los debuts más exitosos de la década pasada.
Hoy, la "paz mental" pesa más que el aplauso compartido. El 6 de febrero, en Osorno, los bombos de Payahop sonarán por última vez en unísono.
