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Río Mapocho entra a una nueva etapa: el corazón fluvial de Santiago es protegido como humedal urbano

La resolución del Ministerio del Medio Ambiente reconoce oficialmente el valor ecológico del principal río de la capital.

Río Mapocho
Getty Images

El Río Mapocho acaba de protagonizar uno de los hitos medioambientales más relevantes en la historia reciente de Santiago. Este pasado martes, el Ministerio del Medio Ambiente oficializó, mediante la Resolución Exenta N.º 9638/2025, la declaración de toda su extensión como humedal urbano, una categoría de protección que reconoce su valor ecológico, social y climático dentro del entorno metropolitano.

La medida no solo cambia la forma en que se entiende este histórico cauce, sino que también redefine su rol dentro de la ciudad: de río canalizado y muchas veces invisibilizado, pasa a ser considerado un ecosistema vivo que debe ser protegido y gestionado con criterios de sustentabilidad.

Una protección que recorre la ciudad completa

El Mapocho tiene una extensión aproximada de 110 kilómetros, desde su nacimiento en la confluencia de los ríos Molina y San Francisco, en la zona cordillerana, hasta su tramo final en Padre Hurtado. Con esta resolución, más de 600 hectáreas de ribera quedan bajo resguardo ambiental.

La solicitud para esta declaración fue impulsada de manera conjunta por 13 municipalidades, junto a organizaciones sociales y ambientales, en un esfuerzo coordinado que tomó años de trabajo técnico y político.

Un ecosistema clave para la biodiversidad urbana

Desde el Ministerio del Medio Ambiente han enfatizado que el río cumple un rol fundamental como hábitat de vegetación ribereña y fauna nativa. Esto incluye especies que hoy se encuentran en distintas categorías de amenaza y suma su función como corredor ecológico.

Además de su valor biológico, el Mapocho aporta servicios ecosistémicos clave. Estos son la mitigación del cambio climático, regulación térmica, absorción de contaminantes y espacios para la recreación y el bienestar urbano.

Qué cambia desde ahora en adelante

Con su nueva condición de humedal urbano, todas las actividades que se desarrollen en el río deberán ajustarse a los criterios establecidos en la Ley N.º 21.202. Esto implica, así, mayores exigencias ambientales para proyectos, intervenciones y obras en su entorno.

Esto no significa congelar la ciudad, sino planificar su desarrollo de manera más consciente. Esto entendiendo al Mapocho como un patrimonio natural que debe integrarse de forma armónica al Santiago del futuro.

Una oportunidad para repensar la relación con la ciudad

Autoridades comunales han destacado que este avance permite proyectar una capital más verde, resiliente y conectada con su entorno natural. La declaración abre la puerta a nuevas políticas públicas, iniciativas de educación ambiental y proyectos de recuperación del espacio fluvial.

Más que un gesto simbólico, la protección del río Mapocho marca un cambio de paradigma: reconocer que incluso en una gran urbe, la naturaleza no es un obstáculo, sino una aliada clave para mejorar la calidad de vida de quienes la habitan.


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