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RESEÑA: Andy Bell trae a Chile la nostalgia de Erasure y su potente presente musical

Andy Bell desata la magia en el Teatro Caupolicán. Un viaje ochentero y renovado que inaugura con éxito la temporada de conciertos 2026.

Andy Bell
Getty Images

La noche de este viernes, el Teatro Caupolicán no fue solo un recinto de espectáculos. Se transformó en una cápsula del tiempo diseñada por y para la emoción.

En lo que marca el inicio oficial de la temporada de grandes conciertos en Chile este 2026, Andy Bell, la voz inconfundible de Erasure, ofreció un recital que superó la etiqueta de "concierto" para convertirse en una ceremonia de gratitud y vanguardia.

Una noche cargada de nostalgia

Desde los primeros acordes de "Breaking Thru the Interstellar", el ambiente se llenó de una magia eléctrica. Bell, a sus 61 años, demostró una vitalidad que desafía el paso de las décadas.

Si bien el público llegó sediento de la nostalgia neón de los 80 y 90, se encontró con un artista que se niega a ser un mero "actor de recuerdos".

El contraste fue la clave de la noche

Mientras clásicos como "Blue Savannah" y "Chorus" provocaban un éxtasis colectivo que hacía vibrar las estructuras del teatro, el material de su reciente álbum solista, Ten Crowns, aportó una capa de sofisticación contemporánea.

Producido junto a Dave Audé, el nuevo material, con temas como "Heart's a Liar" (donde la ausencia de Debbie Harry fue suplida por un coro monumental de fans), mostró a un Andy más libre. Explorando matices que van desde el eurodisco hasta toques de gospel electrónico.

Es en este diálogo entre el pasado glorioso de Erasure y su presente experimental donde radica el valor de esta gira. No es solo repetir la fórmula, es expandir el árbol de la vida de un ícono que ha sabido envejecer con elegancia y purpurina.

El clímax, por supuesto, llegó con los himnos. Cuando sonaron las notas de "Oh l'amour", “Love To Hate You”, el cover de “Xanadu” de Olivia Newton-John y el cierre definitivo con "A Little Respect". Con estos temas, el Caupolicán se desbordó en una sola voz.

Fue un momento de comunión humana que nos devolvió a esa época donde el pop era nuestro refugio, pero con la madurez de quien sabe que el presente es lo único que realmente tenemos.

Andy Bell no solo nos regaló sus éxitos

Nos entregó una noche mágica donde el brillo de sus sintetizadores iluminó el camino de lo que promete ser un año musical inolvidable en Chile.


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