En el mundo de Hollywood, los cambios físicos son moneda corriente. Pero cuando el mismísimo Sylvester Stallone, el hombre que esculpió el estándar del cuerpo de acción durante medio siglo, se detiene a decir que algo es “la transformación más loca que ha visto jamás”, el mundo presta atención.
El protagonista de este elogio no es otro que Michael B. Jordan. Para dar vida a Adonis Creed, el actor pasó de ser un joven de contextura atlética pero delgada, a convertirse en una auténtica montaña de músculo, ganando 11 kilos de masa pura en apenas 11 meses. Pero, ¿Qué hubo realmente detrás de ese cambio que parece sacado de un laboratorio?
El "Método Calliet": disciplina de hierro y 6 comidas al día
Bajo la supervisión del entrenador de élite Corey Calliet, Jordan no solo entrenó como un boxeador, vivió como uno. La clave no estuvo solo en las pesas, sino en una logística alimentaria que el actor describe como "un trabajo en sí mismo".
Nutrición de precisión: para sostener el crecimiento muscular sin ganar grasa, Jordan realizaba seis comidas diarias. Su dieta se basaba en proteínas magras (pollo, pavo, claras de huevo) y carbohidratos complejos (arroz integral, avena y camote).
El combustible constante: el nivel de exigencia era tal que el actor confiesa que comía incluso entre tomas durante el rodaje. "Tenía que ingerir comida cada tres horas para mantener el metabolismo disparado", reveló en entrevistas.
El truco de los "Cheat Days": no todo fue sacrificio. Para mantener la cordura mental y dar un "empujón" metabólico, tenía un día libre a la semana. ¿Su debilidad? La tarta de queso (cheesecake) y, curiosamente, los ositos de goma, que usaba estratégicamente para recuperar glucógeno tras entrenamientos brutales.
El entrenamiento: más allá del gimnasio
No se trataba solo de lucir bien frente a la cámara, sino de aguantar 12 rounds de coreografía intensa. Su rutina combinaba tres pilares fundamentales:
- Hipertrofia clásica: cuatro días a la semana de levantamiento de pesas para dar volumen a hombros y pecho.
- HIIT y Circuitos: entrenamientos de intervalos de alta intensidad para quemar grasa y mejorar la estamina.
- Boxeo Real: sesiones de "manoplas" y saco para que sus movimientos en pantalla fueran técnicos y no solo estéticos.
El veredicto de una leyenda
Sylvester Stallone, que ha visto pasar a figuras como Arnold Schwarzenegger y Dolph Lundgren, quedó perplejo por la densidad muscular y la definición que Jordan logró en menos de un año.
"La constancia y la disciplina fueron la clave", asegura Sly, quien reconoce en el joven actor ese mismo fuego interno que él tuvo al crear a Rocky en 1976.
Hoy, la saga de Creed es una trilogía de éxito rotundo, y Michael B. Jordan ha demostrado que, con el equipo adecuado y una voluntad de acero, el cuerpo humano puede llegar a límites que asombrarían incluso a los más grandes de la historia del cine
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