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Islandia vuelve a liderar el ranking mundial de paz y reafirma su modelo social

Por 17° año consecutivo, el país nórdico encabeza el Índice Global de Paz, destacando por sus bajos niveles de violencia.

Islandia
Getty Images

Por decimoséptimo año consecutivo, Islandia fue reconocida como el país más pacífico del mundo, según el Índice Global de Paz, informe internacional que evalúa variables como seguridad interna, nivel de conflictividad y grado de militarización en más de 160 naciones.

El resultado no solo confirma una tendencia sostenida, sino que vuelve a posicionar al país nórdico como un referente global en convivencia y estabilidad social.

Un liderazgo que se mantiene en el tiempo

A diferencia de muchas potencias mundiales, Islandia no cuenta con ejército permanente, una particularidad que incide directamente en su bajo nivel de militarización, uno de los factores clave del índice. A esto se suman tasas mínimas de criminalidad, escasos conflictos internos y una alta percepción de seguridad entre sus habitantes.

El informe destaca que la violencia, tanto en delitos comunes como en hechos graves, es excepcional, situando al país en los niveles más bajos a escala global.

Seguridad basada en confianza y prevención

Otro aspecto distintivo del modelo islandés es el rol de su policía. En la mayoría de los casos, los funcionarios no portan armas, lo que refuerza una relación de cercanía con la comunidad. Esta lógica se extiende a la vida cotidiana: caminar solo de noche o dejar las viviendas sin llave es algo habitual.

La resolución de conflictos prioriza el diálogo, la mediación y la prevención, reflejándose en un sistema penitenciario con baja población carcelaria. Además, esta tiene un enfoque orientado a la reinserción social, más que al castigo.

Un modelo cultural más que policial

Especialistas coinciden en que el éxito de Islandia se explica por sus políticas de seguridad. Pero también, por su modelo social basado en la confianza, la cohesión comunitaria y una institucionalidad sólida. Este enfoque contrasta con realidades donde el miedo y la violencia condicionan la vida diaria.

Más allá de encabezar rankings internacionales, Islandia se consolida como un ejemplo de cómo la convivencia, la prevención y la cohesión social pueden impactar directamente en la calidad de vida, demostrando que la paz también se construye desde lo cotidiano.


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