No hay discusión posible: Stranger Things se convirtió en uno de los fenómenos televisivos más grandes de la última década. Durante casi diez años, millones de espectadores alrededor del mundo siguieron cada giro de su historia, construyendo una relación emocional profunda con Hawkins y sus personajes.
Sin embargo, el cierre definitivo de la serie, tras cinco temporadas, no logró dejar a toda la audiencia conforme. El último capítulo abrió un intenso debate entre fanáticos, con opiniones divididas, teorías cruzadas y cuestionamientos tanto narrativos como técnicos.
En los últimos días, la polémica volvió a escalar luego de rumores que apuntaban al supuesto uso de inteligencia artificial en etapas del proceso de producción. Aunque nada de eso ha sido confirmado oficialmente, la conversación volvió a poner el foco en lo que ocurrió tras bambalinas.
Una decisión que cambió todo
En medio de este escenario, fueron los propios creadores, Hermanos Duffer, quienes decidieron referirse directamente a la controversia. Matt y Ross Duffer revelaron que el episodio final comenzó a grabarse sin que el guion estuviera completamente terminado, una situación inédita para ellos y que marcó profundamente el rodaje.
Según explicaron, esta decisión no nació desde el equipo creativo, sino que respondió a presiones de producción y plazos impuestos por Netflix. La falta de tiempo obligó a avanzar “sobre la marcha”, generando un clima de tensión constante durante la filmación.
“Nunca había leído el episodio 8 entero mientras lo estábamos rodando. No he hecho nada así en mi vida. Es muy raro saltar directamente al ocho… No me gusta. No me gusta nada”, reconoció Matt Duffer con total franqueza.
Ross, en la misma línea, profundizó en las dificultades del proceso: “Nos estaban presionando mucho desde producción y desde Netflix con el episodio 8. Fueron las circunstancias de escritura más difíciles en las que nos hemos encontrado nunca”.
Un final bajo presión
Las declaraciones de los Duffer no solo entregan contexto al cierre de la serie, sino que también explican parte del desconcierto que sintió el público. Grabar sin un guion cerrado, especialmente en un capítulo tan crucial, alteró la dinámica creativa habitual y obligó al equipo a resolver decisiones narrativas clave en tiempo real.
A casi dos semanas del estreno del último episodio, estas revelaciones reabren el debate sobre el equilibrio entre tiempos industriales y procesos creativos, dejando claro que el final de Stranger Things no solo se escribió en la pantalla, sino también bajo una presión inédita detrás de cámaras.
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