La relación entre Florence Welch y las artes visuales no es nueva. A lo largo de su carrera, la cantante británica ha construido un imaginario estético poderoso, cargado de simbolismo, teatralidad y referencias artísticas.
Esa sensibilidad quedó nuevamente en evidencia tras su reciente visita al Criterion Closet, un espacio icónico donde artistas y cineastas exploran y seleccionan películas fundamentales de The Criterion Collection, una de las distribuidoras más respetadas del cine de autor a nivel mundial.
En este recorrido íntimo entre estanterías repletas de clásicos, Welch compartió algunas de las películas que han marcado su forma de mirar, crear y contar historias, conectando directamente el cine con su proceso musical y visual.
El cine como pintura y atmósfera
Una de las primeras elecciones de la artista fue “Picnic at Hanging Rock” (1975), dirigida por Peter Weir, cinta que definió como una experiencia casi pictórica.
“Cada toma se ve como una pintura impresionista”, comentó Welch, destacando la influencia visual de la película en su propio trabajo. Según consigna Rock & Pop, la cantante reveló que esta obra fue una referencia directa durante colaboraciones con la fotógrafa y directora Autumn de Wilde, especialmente en la estética vinculada a su álbum Dance Fever.
Más allá de la narrativa, Florence subrayó el impacto del vestuario y la atmósfera: “Cada outfit es increíble”, señaló, reafirmando su interés por el cine como fuente de identidad visual.
Danza, obsesión y sacrificio
Otra elección clave fue el clásico musical “Las zapatillas rojas” (1948), una película que Welch relaciona directamente con su experiencia artística.
Durante el proceso creativo de Dance Fever, la cantante confesó pensar constantemente en esta historia, interpretándola como una metáfora del acto de “bailar hasta la muerte”. Para ella, el filme encapsula la brutalidad de la actuación, el desgaste físico y emocional, y la tragedia que a veces acompaña a la entrega total al arte.
“La locura y la belleza de someter el cuerpo a la expresión artística están completamente retratadas ahí”, reflexionó.
Culto, juventud y transformación
Entre sus selecciones también apareció “Withnail y yo”, una película de culto que marcó profundamente a Welch en su juventud. Reconoció que, en su momento, pensó que ese estilo de vida representaba un ideal creativo, aunque con los años su perspectiva cambió.
Hoy, desde una mirada más madura y sobria, sigue considerando la cinta como una obra fundamental, aunque ya no como un modelo a seguir.
Otra referencia esencial fue “Valerie y su semana de maravillas”, película que la acompaña desde su álbum debut Lungs. Florence destacó sus imágenes oníricas, el simbolismo medieval y la exploración de la transición hacia la adultez femenina. Este tema, cabe destacar, es recurrente para la artista en su música.
Una artista atravesada por el lenguaje audiovisual
Las elecciones de Florence Welch confirman algo que sus seguidores conocen bien: su obra no se entiende solo desde la música. El cine, la fotografía y la dirección audiovisual forman parte central de su identidad creativa.
Más que simples favoritas, estas películas funcionan como pilares emocionales y estéticos. Esto demuestra cómo el cine sigue siendo una fuente vital de inspiración para una de las voces más singulares de la música contemporánea.
