Incluso los genios tienen días grises en la oficina. Para Billy Joel, uno de los arquitectos más brillantes del pop-rock estadounidense, la perfección no siempre fue la norma.
Aunque su catálogo presume de himnos meticulosamente construidos como "Scenes From an Italian Restaurant" o la audacia jazzística de "Zanzibar", existe una pieza en su arsenal que el propio músico califica como un error que nunca debió ver la luz. "When In Rome".
Lanzada en 1989 como parte del álbum "Storm Front", esta canción representa para Joel el punto más bajo de su capacidad creativa.
En diversas entrevistas, el "Piano Man" ha sido brutalmente honesto sobre el proceso detrás de este tema. "Es un cliché... es una de mis canciones más malas", confesó el artista.
Para Joel, la letra peca de una superficialidad que no encaja con el estándar de un hombre que ha musicalizado la vida de tres generaciones. "Creo que se me acabaron las ideas cuando la escribí", admitió con la humildad de quien ya no tiene nada que demostrar.
Un error de cálculo en el estudio
El problema de "When In Rome" no fue solo su composición "torpe", sino su ubicación estratégica. En la arquitectura de un álbum, el orden de las pistas define la experiencia del oyente.
El hecho de que esta canción precediera inmediatamente a "And So It Goes", considerada por Joel y la crítica como una de sus mejores obras de todos los tiempos, solo acentuó sus carencias.
La transición entre un "relleno" poco inspirado y una balada magistral dejó en evidencia que, en aquel momento, Joel estaba lidiando con el agotamiento creativo, según consignó Far Out.
El fin de una era: el adiós tras "River of Dreams"
Este bache creativo en los años de The Bridge y Storm Front fue el preludio de una de las decisiones más valientes de la industria. El retiro discográfico.
Tras el éxito de "River of Dreams" (1993), Billy Joel entendió que ya había dicho todo lo que tenía que decir en el formato pop.
Hoy, mientras sigue llenando estadios alrededor del mundo, Joel abraza sus éxitos y sus "tropiezos" con la misma naturalidad. "When In Rome" queda como un recordatorio de que incluso los artesanos de la melodía pueden perder el rumbo, y que saber cuándo retirarse es, quizás, la mayor muestra de genio de su carrera.
