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Rituales de Año Nuevo en Chile 2026: Cábalas más populares para atraer prosperidad, amor y viajes

Diversos rituales destacan en esta edición de Año Nuevo en Chile, tradiciones que buscan atraer buenas energías para el 2026.

Rituales de año nuevo
Getty Images

Con la llegada del Año Nuevo 2026, las tradiciones y cábalas que acompañan la celebración del 31 de diciembre vuelven a cobrar protagonismo en hogares chilenos, desde Arica hasta Punta Arenas.

Más allá de la fiesta y los fuegos artificiales, cientos de familias mantienen rituales que buscan atraer prosperidad, buena energía, viajes y amor para los próximos 365 días.

Estas prácticas populares, mezcla de superstición, simbolismo y expresión cultural, se han transmitido generación tras generación y continúan marcando una parte del colectivo de fin de año en Chile.

Abundancia y estabilidad económica: lentejas, zapato con dinero y ropa interior amarilla

Uno de los rituales más extendidos en la Nochevieja chilena es comer lentejas cocidas justo a la medianoche. Según la creencia popular, las lentejas simbolizan prosperidad y un mayor flujo de dinero en el año entrante. Por lo que su consumo a las 00:00 horas se interpreta como un augurio de abundancia económica.

Esta tradición, aunque viene acompañada de variaciones regionales sobre la forma de prepararlas, se repite en muchas mesas chilenas cada 31 de diciembre.

Complementario a esto, colocar un billete dentro del zapato derecho durante los primeros minutos del año busca “asegurar que no falte el dinero en el hogar”. Para algunos, mientras más alto sea el valor del billete, mayor será el efecto simbólico de prosperidad financiera.

Otra práctica simbólica vinculada a la fortuna es usar ropa interior amarilla, preferentemente nueva o como regalo, la noche de Año Nuevo.

El color amarillo se asocia en Chile y otras culturas latinoamericanas con la buena suerte, la energía positiva y la abundancia. Algunos creyentes optan incluso por llevarla al revés antes de medianoche para “multiplicar” la suerte una vez que el año inicia.

Viajes y nuevas experiencias: la maleta como símbolo de movimiento

Chile comparte con varios países latinoamericanos la costumbre de salir a la calle con una maleta o mochila justo después de la medianoche y dar una vuelta a la cuadra.

Esta cábala se interpreta como un imán para viajes y experiencias durante el nuevo año. Un gesto simbólico que refleja deseos de exploración y movimiento personal o profesional.

Amor, relaciones y energía personal: uvas, abrazo y anillo en la copa

Entre los rituales que buscan influir en lo afectivo, comer las doce uvas al son de las campanadas del reloj a medianoche sigue siendo uno de los más populares.

Cada uva representa uno de los doce meses del año y se acompaña de un deseo o propósito. Proyectando metas y anhelos para 2026.

Otra tradición que circula entre quienes esperan estabilidad sentimental es poner un anillo de oro dentro de la copa de champaña o brindis´. Como una forma de atraer compromiso o matrimonio en los próximos meses.

Este gesto se acompaña de la práctica más simple, pero profundamente simbólica, de dar el primer abrazo del año a alguien especial. Usualmente del sexo opuesto, para fomentar armonía y buena energía en las relaciones.

Limpieza espiritual y nuevos comienzos: agua, limpieza y altura

Los rituales de renovación también tienen su espacio. Algunos chilenos optan por arrojar un vaso de agua hacia la calle al iniciar el año. Gesto cargado de simbolismo para “dejar atrás” las penas y las malas vibras.

Otras prácticas menos difundidas, pero igualmente presentes en el imaginario popular, incluyen realizar una limpieza general del hogar antes del 31 de diciembre o subirse a una silla o escalón a medianoche, asociado al crecimiento personal y profesional.

Tradición vs. superstición: entre la fe y el entretenimiento

Aunque muchas de estas cábalas tienen su origen en costumbres españolas u otras tradiciones transgeneracionales, su vigencia en Chile tiene tanto un componente cultural como sociológico.

Para la mayoría, estas prácticas no son necesariamente predicciones literales. Sino rituales lúdicos que permiten a familias y grupos sociales crear significado, compartir risas y proyectar esperanza colectiva al cierre de un año y el inicio de otro.


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