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Llamar a tu pareja por el nombre de tu ex es normal y tiene una explicación

Se trata de un lapsus que puede provocar graves problemas en la relación amorosa.

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Llamar a tu pareja actual con el nombre de tu ex puede ser bastante complicado, pero no te preocupes, es algo normal que le ha sucedido a más personas de las que son capaces de reconocerlo.

Recientemente, una chica reconoció en Reddit que había arruinado un fin de semana romántico con su novio de seis meses cuando lo llamó por el nombre de su ex. Los usuarios parecieron estar de acuerdo en que se quedaría soltera pronto. Ella se encontraba de escapada romántica con Mike cuando le llamó accidentalmente Adam durante el sexo, recoge Daily Mail.

"No sé lo que estaba pensando", escribió, "quizá sea porque nos encontramos con Adam hace una o dos semanas, pero Mike es mucho más guapo y mejor en la cama, así que de eso no tiene que preocuparse", agregó. Sin embargo, tras el incidente, el novio actual se levantó de la cama, se vistió e informó que necesitaba espacio.

"Comenzó a guardar sus cosas a pesar de que teníamos dos noches más reservadas en ese hotel super caro", contó en su hilo que han comentado más de 4.000 personas. Muchas de ellas le dijeron que se rindiera porque no iba a volver a tener noticias de él. "A mí me pasó algo parecido y aunque le perdoné, la relación nunca fue la misma", relató un usuario.

Este lapsus, que puede terminar con las relaciones y que, al parecer, sucede más de lo que podíamos creer, fue estudiado por el profesor de Psicología y Neurociencia David Rubin, de la Duke University. Llevó a cabo una encuesta a 1.700 personas que alguna vez habían tenido ese desliz, las conclusiones del trabajo, publicadas en Memory and Cognition, establecían que el origen del fallo se debía al modo en que archivamos la información, en forma de redes o grupos.

Utilizamos el hemisferio cerebral derecho para reconocer caras familiares y el izquierdo para los nombres propios, así que cuando nombramos a alguien se integran ambas funciones. Lo sorprendente del estudio es que los investigadores constataron que la confusión más habitual tenía lugar en el entorno familiar, y muchas veces se confundía a un miembro de la familia llamándolo como el animal doméstico (siempre perro y nunca gato, sorprendentemente).

Los errores, al parecer, son normales. Los nombres que suenan parecido también son susceptibles de ser confundidos entre sí con más frecuencia. La apariencia física o la edad de las personas no son, sin embargo, factores importantes a la hora de cometer fallos y no parecen influir. Si no quieres cometer esta clase de errores, una opción es buscarte siempre parejas con el mismo nombre. Así, por mucho que te equivoques, no se dará cuenta.


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