Cuando el bingo no alcanza: Conozca las pellejerías por las que pasó un colegio de Longaví

“Estábamos con guarenes, barro”, dijo Ana Almonacid, directora de la escuela María Tapia Méndez. “Cuando no teníamos nada, hicimos carreras de galgos”.

Fueron 6 años excesivamente rudos para esta comunidad escolar de la región del Maule. Todo a causa de un incendio en 2010 cuya solución tardó demasiado en llegar. El fuego destruyó el 99% del recinto, al cual asisten alumnos de familias vulnerables.

“Estuvimos con mediaguas, carpas, con letrinas”, explicó la directora. “Si usted hubiese visto las carpas en ese tiempo, pozas de agua porque por dentro teníamos la estufa y por fuera era el frío. Entonces, el agua corría constantemente en las paredes de la carpa”.

Como la ayuda estatal no llegaba, se debió recurrir a la caridad de empresas de la zona y la autogestión: “Construimos 4 salas en vacaciones de invierno con nuestros apoderados (…) Nos faltaba el cielo que después lo hicimos en vacaciones de verano”, detalló Almonacid. “Se construyó a pulso con el esfuerzo de los profesores (…) y de mis apoderados”.

“Tuvimos que esperar 6 años y de verdad que este proceso fue muy largo, muy indigno, en condiciones paupérrimas”. Pero “una tenía que salir adelante por los niños”.

“En la desesperación hicimos todo lo que podíamos”, apuntó la responsable del recinto educacional. “Es vocación”, resumió.

Desconfianza en los políticos

Los dichos del ministro de educación, Gerardo Varela, quien se preguntó “¿por qué no hacen un bingo?” en colegios para obtener recursos y reparar problemas estructurales, causaron molestia en Almonacid.

“El caballero no sabe en qué ministerio está”, es su primera reflexión. El nuevo colegio “jamás se hubiese construido, porque con bingos no se hubiese hecho”. Adicionalmente, “nuestros apoderados son de escasos recursos, ¿cómo les vamos a exigir? De verdad que no podemos”.

Así las cosas, la directora estima que Varela “no tiene las competencias para estar ahí o no es la persona más indicada. Creo que tendría que dar un paso al costado”.

Sin embargo, los problemas no son exclusivos del titular del Mineduc. Ni siquiera de una gestión en particular.

Entre 2010 y 2016, debido a la falta de ayuda, “decíamos bueno, las autoridades dónde están, dónde está ese apoyo, ese discurso de los políticos” que apuntaban a una educación digna y de calidad.

“Jamás nos visitó un diputado o un senador que nos diga ‘nosotros le ayudamos a gestionar’, ¡jamás!”. Y en esos momentos surge la desconfianza: “Cuando hay obras importantes que construir, no están, y una de verdad queda incrédula”.

Más allá de estas pellejerías, desde 2017 funciona la nueva escuela María Tapia Méndez, de la comuna de Longaví en la región del Maule. Y por fin su directora Ana Almonacid puede decir “tenemos una infraestructura digna”.

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