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Barrigas felices: No estoy embarazada, estoy gorda

Drew Barrymore es la última celebridad en responder al continuo escrutinio al cuerpo femenino.

Drew Barrymore se encuentra en plena promoción de la segunda temporada de Santa Clarita Diet, la serie que protagoniza en Netflix. Hace algunos días, en el programa de James Corden, decidió sumarse a la lista de celebridades que han reclamado su derecho a engordar sin la presión del mundo que la rodea.

Allí contó una anécdota sobre el encuentro con una fan en un restaurante de Los Angeles. La mujer le dijo: “Dios mío, ¡tienes muchos hijos!”. La actriz, sorprendida, le respondió que solo tenía dos. “Más el que viene en camino, obviamente”, le respondió su seguidora. Barrymore optó por espetarle: “Estoy gorda, no embarazada”, mientras salía del establecimiento tratando de asimilarlo.

La anécdota de Barrymore no es aislada. En los últimos dos años, muchas otras la han precedido en el fino arte de contestar sin reparos a los inquisIdores de la figura femenina. La cantante Cardi B, que ahora al parecer sí está embarazada, también decidió no cortarse un pelo y contestó a uno de sus fans en Instagram hace unos meses que le preguntó si estaba esperando un bebé: "No bitch. Es solo que estoy engordando. Déjame engordar en paz".

"¿Es que una chica no se puede comer un filete con patatas?", dijo Halle Berry hace un año después de que una foto suya posando en una alfombra roja con las manos en la barriga se viralizase con especulaciones de embarazo.

Jennifer Aniston lanzó uno de los dardos más certeros contra el fatshaming, la humillación por el peso. En una carta viral sobre la presión de los medios para que se quedara embarazada reflejó estaba obsesión y escrutinio constante a su cuerpo.

"¿Está embarazada? ¿Está comiendo demasiado? ¿Se ha echado a perder? ¿Está su matrimonio a la deriva porque las cámaras han detectado una ‘imperfección’ física? Solía decirme a mí misma que los tabloides eran como unos cómics, que no me los tenía que tomar en serio, sólo eran un culebrón a seguir para distraerse, pero no me lo puedo decir más porque he sufrido de primera mano el acoso y cosificación de estos medios durante décadas y reflejan la visión deformada de cómo calculamos la valía de una mujer", escribió.


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